Córdoba
La Córdoba actual es una ciudad con un patrimonio histórico incomparable, con la Mezquita al frente pero con muchas otras perlas fruto de una importancia histórica sin par en España. Fue una de las principales orbes de la Hispania romana como capital de la Bética, la capital del Califato de los omeyas, y una boyante ciudad de corte agrario durante la Edad Moderna (que le ha dejado una impronta barroca muy importante).
Cuenta con una población joven y dinámica, orgullosa de su bella ciudad y de su propio carácter de andaluces alegres y abiertos, pero más contenidos y formales que en otras zonas. La ciudad ha hecho un sostenido esfuerzo por convertirse en un referente cultural, y son muchos los eventos que se programan a lo largo del año y se entreveran con las fiestas poulares.
Merece la pena aproximarse a esta gran ciudad histórica fijando la atención en sus elementos diferenciadores:
Luego es preciso sentarse a disfrutar del frescor y los rumores del patio de los naranjos, que casi todas las mezquitas andalusíes tenían. Es de libre acceso, no como el de la Catedral de Sevilla que está restringido a quienes pagan la entrada a la Catedral. Imprescindible también subir al alminar, levantado por Abderramán III.
Toda ciudad, salvo quizá las portuarias, nacen asociadas a un río, y Córdoba con más motivo porque se ubica en el mejor punto para vadear el Guadalquivir en su curso medio. Por ello, el Puente Romano es de especial importancia en la visita: no sólo es una maravilla histórica y arquitectónica, que nos ofrece magníficas panorámicas, sino que es uno de los pilares sobre los que se basó la importancia de Córdoba desde tiempos romanos.
Es fácil caminar sin rumbo por este evocador laberinto e imaginar cómo fue la vida de esta Judería en los tiempos de Al-Andalus, cuando convivían las comunidades musulmana, cristiana (mozárabe) y judía bajo una misma cultura hecha de las aportaciones de unos y otros. No es necesario encontrar los monumentos que pueblan estas calles, son las propias calles, sus sombras, sus revueltas, el cielo asomándose entre la estrechez de los callejones, la proximidad de unas casas a otras...todo ello es la Judería de Córdoba.
Se trata de una Córdoba más severa que la del entorno de la Mezquita, igualmente histórica, y con un paisanaje más auténtico: esta no es la ciudad de los turistas sino de los cordobeses de pura cepa.
Dicho esto, podría establecerse una Córdoba del Renacimiento en torno a la Plaza de la Corredera, al norte de la Mezquita, por la profusión y la importancia de edificios civiles y religiosos construidos en los siglos XV-XVIII en esta zona. De entre ellos, hay que destacar:
- la propia Plaza de la Corredera, comenzada a edificar en el s.XIV-XV pero que tomó su aspecto actual en sucesivas reformas hasta el s. XVII en que se aproxima a las Plazas Mayores porticadas que levantan los Austrias en otras ciudades como Madrid o Salamanca.
- el Palacio de Viana, originario del s. XIV pero que fue continuamente reformado por sus propietarios y presenta una estructura en torno a 12 patios en los que bajo las formas del Barroco andaluz puede entreverse la traza medieval y renacentista
- el Convento de la Merced, principalmente obra del s. XVIII auque su origen sea anterior. Posee una valiosa colección de arte.
- la Plaza de los Capuchinos, presidida por el "triunfo" más venerado por los cordobeses, el Cristo de los Faroles (del s. XVIII)
Córdoba ha sido siempre una encrucijada de caminos, no tanto por su posición geográfica (en el centro de Andalucía) como por su importancia política en tiempos del Imperio Romano y de Al Andalus, cuando fue capital del Califato.
Las autovía A4 y A45 la sitúan respectivamente a 3 horas de Madrid y 1'30 horas de Sevilla y Málaga; también tiene estación de AVE que la conecta con Sevilla más las dos capitales mencionadas, todas ellas a menos de 1'30 horas.
Un incipiente aeropuerto promete mejorar si cabe su accesibilidad.
Mezquita: La Mezquita-Catedral de Córdoba es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. En su historia se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de los estilos gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana.
Edificada en un emplazamiento desde antiguo dedicado al culto de diferentes divinidades (Abderramán I compró el solar de la basílica visigótica de San Vicente, y durante un tiempo la basílica sirvió al culto tanto de cristianos como de musulmanes), el bosque de columnas y arcadas rojas y blancas crea una atmósfera embriagadora por su cromatismo y el juego de luces y penumbras.
Cada nuevo califa aportó una ampliación o nuevos detalles, y con la llegada de los cristianos en lugar de derruirla (como se hizo en el resto de grandes ciudaes andaluzas) se aprovechó para encastrar de manera algo forzada elementos cristianos renacentistas y barrocos que le dieran al lugar santo los atributos de una gran catedral: un gran Coro, capillas, altares y retablos...que por fortuna no han borrado ni la apariencia andalusí ni el misterio de este edificio tan especial.
Puente Romano: evidentemente no es andalusí, sino de la Roma anterior al Imperio, pero sin su existencia los Omeyas no hubieran fijado su residencia y su centro de poder en Córdoba. Levantado en el siglo I a. C., ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la Historia, de modo que su estructura principal data del medievo. El conjunto de la Mezquita, el río, y el Puente Romano es el panorama que simboliza la belleza y el crisol de culturas que es Córdoba.
No es el único vestigio de la Córdoba romana, la de Séneca y Lucano: junto al Consistorio está un imponente templo romano, dedicado al culto al emperador, y en medio de los jardines del Paseo de la Victoria hay un enorme Mausoleo visitable.
Cuando en 1236 Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo, el edificio, que formaba parte del antiguo Palacio Califal, estaba totalmente asolado. Alfonso X el Sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI. A lo largo de la Historia se le ha dado múltiples usos, como Sede del Santo Oficio (Inquisición), o cárcel (en la primera mitad del siglo XIX).
El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante sus frondosos jardines, el murmullo del agua que corre por los canales y albercas refrescando el ambiente, las grandes murallas de piedra con sus cuatro torres y las dependencias palaciegas (incluídos los Baños Califales, que pueden visitarse en el subsuelo)
Murallas y fortificaciones: las fortificaciones de Córdoba son principalmente medievales (tanto musulmanas como cristianas), pero tabién se conservan restos de la muralla romana que se mantuvo en uso durante el periodo de Al Andalus. Destacan las puertas de Almodóvar, la torre de Calahorra al otro lado del río para defender el Puente Romano, o la Torre de la Malmuerta.
Iglesias fernandinas: San Pedro, San Francisco, San Miguel, San Pablo, San Lorenzo o Santa Magdalena son todas ellas iglesias comenzadas en el s. XIII bajo el impulso del rey Fernando III el Santo, muchas de ellas sobre mezquitas previas, para erradicar la influencia islámica así como para repoblar algunas zonas con súbditos cristianos.
Construidas con sólidos muros de piedra, en ellas un marcado aire románico se entrelaza con el gótico y el mudéjar, el interior suele presentar bastante altura y artesonado en los techos, y en general un aspecto severo que quizá ha marcado a los cordobeses desde entonces.
Sinagoga: símbolo de la convivencia de los tres credos monoteístas, es de resaltar que se levantó en el s. XIV, cuando la ciudad llevaba ya prácticamente un siglo bajo dominio cristiano. Es la mayor sinagoga medieval de Andalucía, y una de las mayores de España, y tras la expulsión de los judíos en 1492 se reutilizó como hospital y como ermita.
Plaza del Potro: muy próxima a la Mezquita, recibe su nombre de una fuente que muestra la figura de un caballo. En la España de Cervantes, que cita esta plaza por la Posada del Potro, aún en pie y que puede ser visitada, esta zona tenía un gran movimiento de mercaderes y arrieros.
Plaza de la Corredera: comenzada a edificar en el s.XIV-XV pero que tomó su aspecto actual en sucesivas reformas hasta el s. XVII en que se aproxima a las Plazas Mayores porticadas que levantan los Austrias en otras ciudades como Madrid o Salamanca.
Plaza de Capuchinos
Convento de la Merced
Convento de Santa Marta
Convento de San Rafael
El Museo de Bellas Artes es un edificio muy interesante, antiguo Hospital de la Caridad comenzado a edificar en el s. XV, y tiene una importante colección de pintura del Siglo de Oro español (ss. XVI-XVII).
Córdoba se encuentra justo a los pies de Sierra Morena: desde Octubre a Mayo, es una delicia subir a la Sierra a disfrutar de sus paisajes, sus espacios protegidos y sus sencillos pueblos serranos. Otra opción será tomar la N432 y desviarse por la A3075 hacia Villaviciosa para disfrutar de un largo paseo por el Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos: La carretera atraviesa encinares y dehesas sin más huella humana que aislados cortijos serranos: es territorio del águila real, el ciervo, el jabalí, el zorro...y quizá del lobo.
Al sur se encuentra la Campiña Cordobesa y su extraordinaria red de pueblos históricos, que suman un patrimonio sin igual de los periodos andalusí, renacentista y barroco: Baena, Zuheros, Cabra, Priego, Aguilar, Lucena, Montilla, Luque, Espejo...tanta historia y tanto arte entre olivares y viñedos debe ser disfrutada con tiempo, dedicándole varios días aprovechando la oferta hotelera y de casas rurales de Córdoba o de estos mismos pueblos.
Casa El Pisto [Plaza de San Miguel, 1]: Una de las más antiguas y famosas tabernas de Córdoba, atiborrada de carteles y fotos taurinas. Intelectuales, políticos, abogados y turistas han hecho crecer su prestigio y sus precios, razón por la cual ha perdido algunos parroquianos. .Destacan sus croquetas, albóndigas, rabo de toro, pisto casero con huevo frito y cocido cordobés.
Góngora [Torres Cabrera, 4]: Los vecinos con menos posibles rodean Casa el Pisto para dirigirse a la taberna Góngora, que apenas dista 100 metros, cuesta menos y ofrece unos boquerones fritos al limón que dejan al personal con los ojos en blanco. Además del pescaíto frito, probar el cochifrito de lechón ibérico.
Taberna Salinas [Tundidores, 3]: Abría sus puertas en 1879 junto a la plaza de la Corredera. Conserva el patio de columnas que da acceso a los salones y a la bodega; la piquera o ventanilla por la que las mujeres compraban antiguamente el vino con discreción; la barra de mármol rojo y, tras ella, las botas de 36 arrobas, donde el vino de Moriles, reposa, madura y toma los esenciales aromas de la madera. Todo lo hacen rápido y bien. Y con agrado. No se les ha subido la fama.
Más de 40 raciones distintas: berenjenas fritas, albóndigas con caldo, pisto, picadillo...
Sociedad de Plateros [San Francisco, 6]
La taberna más antigua de Córdoba, es la Sociedad de Plateros, que lleva abierta sin interrupción desde 1872 en el entorno cautivador de la iglesia de San Francisco, entre el arco del Portillo y la -dos veces citada en el Quijote- plaza del Potro, que esto es casi como irse de vinos al Siglo de Oro.
Esta taberna tiene un grato aire de casa particular, con su patio luminoso en el que a la gente le gusta sentarse a tomar con calma las medias raciones, tan generosas que parecen dobles. Los que saben piden el vino que llaman Peseta, media de berenjenas rebozadas y un flamenquín serrano, y comen por 10 euros mejor que muchos ricos.
Tienen fama su bacalao rebozado, su salmorejo y su rabo de toro. Raciones grandes.
Bodegas Guzmán [Judíos, 7]: En plena Judería, entre la plaza de Maimónides y la puerta de Almodóvar, a cuatro minutos de la Mezquita. Auténtica taberna cordobesa: sombría, parca en adornos, ni siquiera una pizarra cantando las especialidades. Tan sólo las botas renegrías donde se crían, entre otros, el fino Amargoso y el oloroso Abuelo, y una sala pelada donde se verifica la tertulia taurina Finito de Córdoba.
Vinos de Montilla criados en bodega propia.
Rincón de las Beatillas [Plaza de las Beatillas, 1]: En el barrio de San Agustín, lejos de los turistas un templo gastronómico popular -venao en salsa de espárragos, rabo de toro, lechón frito...- con patio tipo corrala, reservados y peñas flamencas y taurinas, por donde han pasado toreros, guitarristas y cantaores. Cada dos viernes, de septiembre a mayo, hay flamenco.
Carnes de monte y de ibéricos, fritura de pescaíto y japuta en adobo.
Bodegas Mezquita []: Destacan sus vistas a la Mezquita de Córdoba mientras pruebas algunos de los platos: jamón Ibérico, salmorejo, berenjenas al Pedro Ximénez, churrasco (solomillo de cerdo ibérico), flamenquín, pinchitos morunos, y rabo de toro estofado, además de unos deliciosos postres de origen árabe.
Toda una mezcla de sabores y culturas, como la ciudad andaluza.
El Churrasco
El Caballo Rojo
Bodegas Campos
Pepe el de la Judería
Todos ellos muy próximos a la Mezquita (ver Plano ciudad)
Cuenta con una población joven y dinámica, orgullosa de su bella ciudad y de su propio carácter de andaluces alegres y abiertos, pero más contenidos y formales que en otras zonas. La ciudad ha hecho un sostenido esfuerzo por convertirse en un referente cultural, y son muchos los eventos que se programan a lo largo del año y se entreveran con las fiestas poulares.
Merece la pena aproximarse a esta gran ciudad histórica fijando la atención en sus elementos diferenciadores:
La Mezquita
Un mar de columnas y arcos, la luz tenue de algunas ventanas que apenas atraviesa la oscuridad, el frescor, los colores de los mármoles, el mihrab señalando a La Meca...visitar la Mezquita cuando no hay mucha gente es una experiencia mística.Luego es preciso sentarse a disfrutar del frescor y los rumores del patio de los naranjos, que casi todas las mezquitas andalusíes tenían. Es de libre acceso, no como el de la Catedral de Sevilla que está restringido a quienes pagan la entrada a la Catedral. Imprescindible también subir al alminar, levantado por Abderramán III.
El Guadalquivir
Es preciso pasear a lo largo de la Ribera del Guadalquivir para entender Córdoba, y además es una delicia hacerlo sin prisas, en las horas de mayor frescor y menos tráfico (tempranito o al atardecer). El paseo deberíamos iniciarlo en las torres de la muralla medieval, pasando por el Alcázar de los Reyes Cristianos, la Mezquita, la cervantina Plaza del Potro y no concluirlo hasta la Ermita de los Mártires o incluso más allá. Contemplar las norias, losToda ciudad, salvo quizá las portuarias, nacen asociadas a un río, y Córdoba con más motivo porque se ubica en el mejor punto para vadear el Guadalquivir en su curso medio. Por ello, el Puente Romano es de especial importancia en la visita: no sólo es una maravilla histórica y arquitectónica, que nos ofrece magníficas panorámicas, sino que es uno de los pilares sobre los que se basó la importancia de Córdoba desde tiempos romanos.
La Judería
El intrincado laberinto de callejuelas en torno a la Mezquita es la Judería (y no la Morería, como podría esperarse). La minoría judía, a lo largo de su presencia en la historia de España, siempre sufrió el estigma de la diferencia que establecía su religión, su lengia, sus oficios, y su privilegiada situación económica (que no obedecía a privilegios sino a su capacidad para establecer lazos con otras comunidades judías en ciudades y países distantes, y a su importante papel financiero y comercial). El poder, tanto el musulmán como el católico, protegió a esta valiosa comunidad, que poco a poco fue instalándose en torno a los principales baluartes defensivos de cada ciudad: en Sevilla junto al Alcázar, en el que se refugiaban cuando había algún motín; en Córdoba junto a la Mezquita, no en vano el Califa unía el poder político y militar con el religioso.Es fácil caminar sin rumbo por este evocador laberinto e imaginar cómo fue la vida de esta Judería en los tiempos de Al-Andalus, cuando convivían las comunidades musulmana, cristiana (mozárabe) y judía bajo una misma cultura hecha de las aportaciones de unos y otros. No es necesario encontrar los monumentos que pueblan estas calles, son las propias calles, sus sombras, sus revueltas, el cielo asomándose entre la estrechez de los callejones, la proximidad de unas casas a otras...todo ello es la Judería de Córdoba.
El ensanche cristiano
La conquista de Córdoba por el rey Fernando III en el s. XIII trajo consigo una gran convulsión en la ciudad, y el asentamiento de soldados, monjes y repobladores que acompañaban al rey de Castilla. Bajo su mandato, se establecieron respetando a las comunidades judía y musulmana, si bien muchos de éstos abandonaron la ciudad y huyeron al reino de Granada o al de Sevilla, que no tardaría en caer. Los nuevos pobladores ocuparon principalmente las casas y los huertos y baldíos más allá de lo que hoy es (precisamente) la Calle San Fernando, donde fueron levantando conventos, palacios y sobre las mezquitas las iglesias "fernandinas", que parecen fortificadas, como podemos ver en San Pedro, San Miguel y algo menos en San Francisco (cuya fachada fue reformada en el Barroco).Se trata de una Córdoba más severa que la del entorno de la Mezquita, igualmente histórica, y con un paisanaje más auténtico: esta no es la ciudad de los turistas sino de los cordobeses de pura cepa.
Córdoba renacentista
No hay una única zona en que el Renacimiento y luego el Barroco dejaran su legado, pues en una ciudad viva como Córdoba el devenir histórico hace que los linajes o las instituciones edifiquen sus palacios, templos y monumentos allá donde encuentran solar, donde han nacido, y a menudo cerca de los emplazamientos emblemáticos, por lo que es éstos a veces se superponen elementos de distintas etapas históricas con mayor o menor armonía.Dicho esto, podría establecerse una Córdoba del Renacimiento en torno a la Plaza de la Corredera, al norte de la Mezquita, por la profusión y la importancia de edificios civiles y religiosos construidos en los siglos XV-XVIII en esta zona. De entre ellos, hay que destacar:
- la propia Plaza de la Corredera, comenzada a edificar en el s.XIV-XV pero que tomó su aspecto actual en sucesivas reformas hasta el s. XVII en que se aproxima a las Plazas Mayores porticadas que levantan los Austrias en otras ciudades como Madrid o Salamanca.
- el Palacio de Viana, originario del s. XIV pero que fue continuamente reformado por sus propietarios y presenta una estructura en torno a 12 patios en los que bajo las formas del Barroco andaluz puede entreverse la traza medieval y renacentista
- el Convento de la Merced, principalmente obra del s. XVIII auque su origen sea anterior. Posee una valiosa colección de arte.
- la Plaza de los Capuchinos, presidida por el "triunfo" más venerado por los cordobeses, el Cristo de los Faroles (del s. XVIII)
Recomendaciones
Cómo llegar
Córdoba ha sido siempre una encrucijada de caminos, no tanto por su posición geográfica (en el centro de Andalucía) como por su importancia política en tiempos del Imperio Romano y de Al Andalus, cuando fue capital del Califato.
Las autovía A4 y A45 la sitúan respectivamente a 3 horas de Madrid y 1'30 horas de Sevilla y Málaga; también tiene estación de AVE que la conecta con Sevilla más las dos capitales mencionadas, todas ellas a menos de 1'30 horas.
Un incipiente aeropuerto promete mejorar si cabe su accesibilidad.
Plano ciudad
| Procesión | Romería | Feria | Toros | Fiestas | Espectáculo | Itinerarios | Lugar de Celebración |
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Iglesia | |||||||||||||||||||
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Monumentos andalusíes
Córdoba es una de las ciudades de Andalucía con más patrimonio histórico-artístico, por lo que es preciso dedicar varios días a su visita si se quiere disfrutar del mismo y comprender el papel de esta ciudad en la Historia. A continuación se ofrece una lista con los principales monumentos, cuya situación sobre el terreno se muestra en la pestaña Plano ciudad:Mezquita: La Mezquita-Catedral de Córdoba es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. En su historia se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de los estilos gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana.
Edificada en un emplazamiento desde antiguo dedicado al culto de diferentes divinidades (Abderramán I compró el solar de la basílica visigótica de San Vicente, y durante un tiempo la basílica sirvió al culto tanto de cristianos como de musulmanes), el bosque de columnas y arcadas rojas y blancas crea una atmósfera embriagadora por su cromatismo y el juego de luces y penumbras.
Cada nuevo califa aportó una ampliación o nuevos detalles, y con la llegada de los cristianos en lugar de derruirla (como se hizo en el resto de grandes ciudaes andaluzas) se aprovechó para encastrar de manera algo forzada elementos cristianos renacentistas y barrocos que le dieran al lugar santo los atributos de una gran catedral: un gran Coro, capillas, altares y retablos...que por fortuna no han borrado ni la apariencia andalusí ni el misterio de este edificio tan especial.
Puente Romano: evidentemente no es andalusí, sino de la Roma anterior al Imperio, pero sin su existencia los Omeyas no hubieran fijado su residencia y su centro de poder en Córdoba. Levantado en el siglo I a. C., ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la Historia, de modo que su estructura principal data del medievo. El conjunto de la Mezquita, el río, y el Puente Romano es el panorama que simboliza la belleza y el crisol de culturas que es Córdoba.
No es el único vestigio de la Córdoba romana, la de Séneca y Lucano: junto al Consistorio está un imponente templo romano, dedicado al culto al emperador, y en medio de los jardines del Paseo de la Victoria hay un enorme Mausoleo visitable.
Monumentos cristianos
Alcázar de los Reyes Cristianos: fortaleza y palacio edificado en el s. XIII encima del antiguo Palacio Califal que a su vez se superpuso a construcciones visigodas y romanas, cuyos restos son visibles: igual que los lugares santos se reaprovechan para nuevos templos, el poder político y militar intenta legitimarse y aprovechar defensas naturales apropiándose de las fortalezas recién conquistadas.Cuando en 1236 Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo, el edificio, que formaba parte del antiguo Palacio Califal, estaba totalmente asolado. Alfonso X el Sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI. A lo largo de la Historia se le ha dado múltiples usos, como Sede del Santo Oficio (Inquisición), o cárcel (en la primera mitad del siglo XIX).
El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante sus frondosos jardines, el murmullo del agua que corre por los canales y albercas refrescando el ambiente, las grandes murallas de piedra con sus cuatro torres y las dependencias palaciegas (incluídos los Baños Califales, que pueden visitarse en el subsuelo)
Murallas y fortificaciones: las fortificaciones de Córdoba son principalmente medievales (tanto musulmanas como cristianas), pero tabién se conservan restos de la muralla romana que se mantuvo en uso durante el periodo de Al Andalus. Destacan las puertas de Almodóvar, la torre de Calahorra al otro lado del río para defender el Puente Romano, o la Torre de la Malmuerta.
Iglesias fernandinas: San Pedro, San Francisco, San Miguel, San Pablo, San Lorenzo o Santa Magdalena son todas ellas iglesias comenzadas en el s. XIII bajo el impulso del rey Fernando III el Santo, muchas de ellas sobre mezquitas previas, para erradicar la influencia islámica así como para repoblar algunas zonas con súbditos cristianos.
Construidas con sólidos muros de piedra, en ellas un marcado aire románico se entrelaza con el gótico y el mudéjar, el interior suele presentar bastante altura y artesonado en los techos, y en general un aspecto severo que quizá ha marcado a los cordobeses desde entonces.
Sinagoga: símbolo de la convivencia de los tres credos monoteístas, es de resaltar que se levantó en el s. XIV, cuando la ciudad llevaba ya prácticamente un siglo bajo dominio cristiano. Es la mayor sinagoga medieval de Andalucía, y una de las mayores de España, y tras la expulsión de los judíos en 1492 se reutilizó como hospital y como ermita.
Renacimiento y Barroco
Caballerizas Reales: construidas por Felipe II en su intento de crear un caballo de pura raza española, tiene una impronta militar propia de su origen y del entorno en que se levanta, en lo que era parte del propio Alcázar.Plaza del Potro: muy próxima a la Mezquita, recibe su nombre de una fuente que muestra la figura de un caballo. En la España de Cervantes, que cita esta plaza por la Posada del Potro, aún en pie y que puede ser visitada, esta zona tenía un gran movimiento de mercaderes y arrieros.
Plaza de la Corredera: comenzada a edificar en el s.XIV-XV pero que tomó su aspecto actual en sucesivas reformas hasta el s. XVII en que se aproxima a las Plazas Mayores porticadas que levantan los Austrias en otras ciudades como Madrid o Salamanca.
Plaza de Capuchinos
Convento de la Merced
Convento de Santa Marta
Convento de San Rafael
De interés
La Mezquita debe visitarse a primerísima hora: de 8'30 a 10h es gratis la visita (luego cuesta 8€ adultos), y lo que es más importante, no está masificada, se puede disfrutar plenamente de su intimidad.El Museo de Bellas Artes es un edificio muy interesante, antiguo Hospital de la Caridad comenzado a edificar en el s. XV, y tiene una importante colección de pintura del Siglo de Oro español (ss. XVI-XVII).
Entorno
La ciudad palaciega de Medina Azahara, construida para retiro del Califa, merece una visita por su belleza (rescatada por los arqueólogos) y porque nos dará una mejor comprensión de los que fue Al Andalus, especialmente durante el califato.Córdoba se encuentra justo a los pies de Sierra Morena: desde Octubre a Mayo, es una delicia subir a la Sierra a disfrutar de sus paisajes, sus espacios protegidos y sus sencillos pueblos serranos. Otra opción será tomar la N432 y desviarse por la A3075 hacia Villaviciosa para disfrutar de un largo paseo por el Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos: La carretera atraviesa encinares y dehesas sin más huella humana que aislados cortijos serranos: es territorio del águila real, el ciervo, el jabalí, el zorro...y quizá del lobo.
Al sur se encuentra la Campiña Cordobesa y su extraordinaria red de pueblos históricos, que suman un patrimonio sin igual de los periodos andalusí, renacentista y barroco: Baena, Zuheros, Cabra, Priego, Aguilar, Lucena, Montilla, Luque, Espejo...tanta historia y tanto arte entre olivares y viñedos debe ser disfrutada con tiempo, dedicándole varios días aprovechando la oferta hotelera y de casas rurales de Córdoba o de estos mismos pueblos.
Historia y Leyendas
Durante la época califal, en los siglos X-XII, la potencia política y militar de Córdoba y el fomento de la ciencia que impulsaban los Califas para reforzar su papel de máximas autoridades del Islam rivalizando con los Califas de Damasco atrajeron y también permitieron crecer en Córdoba una importantísima comunidad de filósofos y científicos. Judíos como Maimónides, musulmanes como Averroes y también estudiosos cristianos rescataron el saber del mundo griego y romano traduciendo y analizando las obras de los clásicos, y trasponiendo sus límites en los campos de la filosofía, el derecho o la medicina, gestándose de este modo las bases del Renacimiento europeo, que no hubiera sido posible sin esta recuperación de unos saberes que el mundo cristiano medieval había enterrado.Consejos útiles
Tapear
La gastronomía cordobesa es quizá la más fina de Andalucía, y a ello se une una hostelería que ha hecho siempre gala de un servicio al cliente muy profesional. No obstante, hay otra Córdoba intemporal compuesta por las tabernas de toda la vida, en las que no hay clientes sino parroquianos, en las que casi se desconfía de un turista, pero que son las que conservan el aroma de otro tiempo, esa autenticidad que el viajero puede aún encontrar en Andalucía. Esta es una particular selección:Casa El Pisto [Plaza de San Miguel, 1]: Una de las más antiguas y famosas tabernas de Córdoba, atiborrada de carteles y fotos taurinas. Intelectuales, políticos, abogados y turistas han hecho crecer su prestigio y sus precios, razón por la cual ha perdido algunos parroquianos. .Destacan sus croquetas, albóndigas, rabo de toro, pisto casero con huevo frito y cocido cordobés.
Góngora [Torres Cabrera, 4]: Los vecinos con menos posibles rodean Casa el Pisto para dirigirse a la taberna Góngora, que apenas dista 100 metros, cuesta menos y ofrece unos boquerones fritos al limón que dejan al personal con los ojos en blanco. Además del pescaíto frito, probar el cochifrito de lechón ibérico.
Taberna Salinas [Tundidores, 3]: Abría sus puertas en 1879 junto a la plaza de la Corredera. Conserva el patio de columnas que da acceso a los salones y a la bodega; la piquera o ventanilla por la que las mujeres compraban antiguamente el vino con discreción; la barra de mármol rojo y, tras ella, las botas de 36 arrobas, donde el vino de Moriles, reposa, madura y toma los esenciales aromas de la madera. Todo lo hacen rápido y bien. Y con agrado. No se les ha subido la fama.
Más de 40 raciones distintas: berenjenas fritas, albóndigas con caldo, pisto, picadillo...
Sociedad de Plateros [San Francisco, 6]
La taberna más antigua de Córdoba, es la Sociedad de Plateros, que lleva abierta sin interrupción desde 1872 en el entorno cautivador de la iglesia de San Francisco, entre el arco del Portillo y la -dos veces citada en el Quijote- plaza del Potro, que esto es casi como irse de vinos al Siglo de Oro.
Esta taberna tiene un grato aire de casa particular, con su patio luminoso en el que a la gente le gusta sentarse a tomar con calma las medias raciones, tan generosas que parecen dobles. Los que saben piden el vino que llaman Peseta, media de berenjenas rebozadas y un flamenquín serrano, y comen por 10 euros mejor que muchos ricos.
Tienen fama su bacalao rebozado, su salmorejo y su rabo de toro. Raciones grandes.
Bodegas Guzmán [Judíos, 7]: En plena Judería, entre la plaza de Maimónides y la puerta de Almodóvar, a cuatro minutos de la Mezquita. Auténtica taberna cordobesa: sombría, parca en adornos, ni siquiera una pizarra cantando las especialidades. Tan sólo las botas renegrías donde se crían, entre otros, el fino Amargoso y el oloroso Abuelo, y una sala pelada donde se verifica la tertulia taurina Finito de Córdoba.
Vinos de Montilla criados en bodega propia.
Rincón de las Beatillas [Plaza de las Beatillas, 1]: En el barrio de San Agustín, lejos de los turistas un templo gastronómico popular -venao en salsa de espárragos, rabo de toro, lechón frito...- con patio tipo corrala, reservados y peñas flamencas y taurinas, por donde han pasado toreros, guitarristas y cantaores. Cada dos viernes, de septiembre a mayo, hay flamenco.
Carnes de monte y de ibéricos, fritura de pescaíto y japuta en adobo.
Bodegas Mezquita []: Destacan sus vistas a la Mezquita de Córdoba mientras pruebas algunos de los platos: jamón Ibérico, salmorejo, berenjenas al Pedro Ximénez, churrasco (solomillo de cerdo ibérico), flamenquín, pinchitos morunos, y rabo de toro estofado, además de unos deliciosos postres de origen árabe.
Toda una mezcla de sabores y culturas, como la ciudad andaluza.
Mesa y mantel
El nivel de la hostelería cordobesa es altísimo, tanto en materia prima como en cocina, servicio y ambientación de los restaurantes. Entre ellos destacan:El Churrasco
El Caballo Rojo
Bodegas Campos
Pepe el de la Judería
Todos ellos muy próximos a la Mezquita (ver Plano ciudad)
Los preparativos de la Cuaresma: cuarteles de Puente Genil
La Cuaresma es momento de preparativos para la Semana Santa en toda Andalucía, y en la campiña de Córdoba el pistoletazo de salida para las celebraciones que cofradías, hermandades, corporaciones bíblicas y agrupaciones varias celebran en sus "cuarteles" cada fin de semana. Destacan los de Herrera en Sevilla y Puente Genil, Cabra, Baena o Lucena en Córdoba
Toro de Cuerda en Carcabuey
Carcabuey, uno de los pueblos que dan fama por su belleza a las Sub-Béticas, las serranías entre Córdoba y Granada, celebra su famoso Toro de Cuerda el Sábado 21 de Agosto, en honor a la Virgen de la Aurora, y de nuevo el Sábado 11 de Septiembre, esta vez en honor a la Virgen del Castillo
La Noche Blanca del Flamenco en Córdoba
El Sábado 18 de Junio Córdoba repite una experiencia mágica, la celebración prácticamente simultánea de multitud de conciertos y eventos flamencos en distintas localizaciones de esta ciudad tan embriagadora. El éxito de público de ediciones anteriores hacen prever que tanto los billetes de AVE como las reservas de hotel se agoten ante la categoría de los artistas que actuarán gratis por las calles y plazas de la ciudad. Este año, estará dedicada al gran Enrique Morente

La Feria de Córdoba, clímax del mes de Mayo
Con la Feria en honor a la Virgen de la Salud culmina el mes de Mayo en Córdoba, lleno de fiestas y celebraciones: las Cruces, los Patios y ahora una estupenda Feria, de las principales de Andalucía, del Viernes 20 al Sábado 28 de Mayo ![]()
Más fiestas de Mayo: los Patios de Córdoba
Durante dos fines de semana, del 4 al 15 de Mayo Córdoba se vuelca con sus patios, celebrando la llegada de la primavera y preparándose para la Feria de Mayo. El concurso de patios fue un reclamo turístico de los años 1930 que se ha convertido en un éxito de público rotundo, gracias a los muchos atractivos monumentales y gastronómicos de Córdoba... ¡y a la gracia de sus macetas y arriates! Hasta Junio estarán abiertos, fuera de concurso


