
Almonaster es uno de los pueblos más afamados de la Sierra de Aracena, gracias a su belleza, tranquilidad y monumentos.
Tuvo gran significación histórica en la época medieval, de la que conserva una mezquita perfectamente conservada y en uso, y una fortaleza cristiana para defender los dominios de Castilla de los ataques portugueses.
Es además un pueblo que ha conservado bellísimas tradiciones: gastronomía, fandangos propios, vestidos de serranas, y fiestas de gran atractivo.
Entre sus fiestas destacan dos:
Las Cruces de Mayo son una maravilla estética y musical, en la que se dirime la rivalidad entre las dos cruces que dividen al pueblo en dos bandos irreconciliables durante el mes de Mayo: la Cruz del Llano y la Cruz de la Fuente.
Por fortuna, apenas dos semanas después todos tienen ocasión de olvidar sus rencillas en la Romería de Santa Eulalia, una fiesta con mucha jarana y buen ambiente que congrega a los vecinos de todas las aldeas de Almonaster. Parece un vestigio de su pasado medieval, en el que los pastores leoneses llegaban a pastar en invierno con los rebaños de la Mesta a estas tierras que ellos mismos habían repoblado tras vencer a los musulmanes.
Además todos los otoños celebra unas Jornadas sobre el Islam, aprovechando que conserva una preciosa mezquita que puede visitarse todos los días del año y sigue abierta al culto.
También es reseñable la Matanza Vegetal, que se da en otoño y celebra el frenesí que tradicionalmente se deba en sus aldeas cuando se recogían los tomates de sus ricas huertas. Todo el pueblo tenía que colaborar en la frenética tarea de hacer conservas de tomate, de modo que casi se vivía el mismo ambiente que con las matanzas de Noviembre y Diciembre.











