
"Las Ánimas nunca pierden", es un dicho que se cumple en la singular Pascua de la Puebla de Don Fadrique, del 25 al 29 de Diciembre.
Durante esta Pascua, la Hermandad de las Ánimas pide limosna por las casas y bares amedrentando a quienes no quieran cumplir con las ánimas con el restallido de las cascaborras... una Andalucía insospechada, que defiende una tradición de más de 500 años.
Orígenes de lo cascaborros
En la Pascua se recrea la milicia de los "cascaborros": grupos de 4 o 5 campesinos que patrullaban estas tierras y defendían a sus vecinos de bandidos y maleantes.
Al no pertenecer a ningún ejército, carecían de paga o tierras asignadas, de modo que estaban autorizados a pedir limosna con la que sustentarse (y a golpear con su cascaborra, una especie de látigo, a quienes les negaran limosna).
Comenzaron a funcionar en el s XV, y en el XVI se fusionaron con la Hermandad de las Ánimas del Purgatorio, una tradición muy arraigada en las comarcas de Baza y los Vélez, en el extremo oriental de Andalucía.
Otros ejemplos de esta tradición son los encuentros de Cuadrillas de Ánimas o la Misa de los Gozos de Galera, fiestas que también se dan en estos días de Navidad y componen una oferta más que atractiva para un viaje navideño.
La fiesta de las cascaborras
Hoy día es una fiesta compleja, que mezcla los villancicos y rezos de la Hermandad de Ánimas (que pide por todas las casas) con el terror que intentan infundir los cinco cascaborros con los latigazos de sus cascaborras contra paredes, suelos... y las espaldas de quienes les nieguen limosna.
Casi todos los días hay varios bailes, frente a las ermitas del pueblo o en la casa de la Hermandad de Ánimas. En estas comarcas del extremo oriental de Andalucía, vecinas de La Mancha y Levante, los bailes típicos son las jotas y las seguidillas, nada de flamenco ni sevillanas... y nadie los echa en falta.
También hay multitud de casas de fiesta: almacenes, casas alquiladas, garages... en las que se reúnen pandillas de jóvenes a comer, beber y celebrar los reencuentros propios de Navidad.
La gente, pese al frío de estas tierras de montaña, está en la calle, tanto en los bares como en los actos de las Ánimas: bailes, entradas (mezcla de pasacalles y de luchas simbólicas con las cascaborras) y pujas desde la mañana a la noche.
En los bailes y entradas aparecen junto a los cascaborras otras cinco figuras centrales en la fiesta: los inocentes, una recreación de los notables que dirigieron el pueblo durante la invasión napoleónica, y que por una Real Cédula de Fernando VII cedían su puesto durante la Pascua a cinco componentes de la Hermandad de las Ánimas.
Recomendaciones
Cómo llegar
Coche: quienes viajen desde Murcia pueden optar por la carretera C-330 desde Caravaca de la Cruz, que está en muy buen estado (y al entrar en Andalucía pasa a denominarse A-330). Desde cualquier otro punto, es necesario apoyarse en la autovía A-92 que atraviesa Andalucía de un extremo a otro, y que nos permite enlazar con la A-330 en la salida de Cúllar, muy cerca de Baza.Historia y leyendas
En los últimos años previos a la conquista de Granada por los Reyes Católicos, las fronteras del Reino Nazarí menguaban a cada batalla que ganaban los ejércitos cristianos, que no tardaban en poblar lo conquistado para así asegurarlo. En estas tierras de frontera, muy inseguras porque no eran raras las incursiones de uno y otro bando para el pillaje o para acciones militares, los pobladores pronto organizan su autodefensa a base de milicias.
Este es el origen de los "cascaborras": grupos de 4 o 5 campesinos que patrullaban estas tierras y defendían a sus vecinos de bandidos y maleantes.
Al no pertenecer a ningún ejército, carecían de paga o tierras asignadas, de modo que estaban autorizados a pedir limosna con la que sustentarse (y a golpear con su cascaborra, una especie de látigo, a quienes les negaran limosna).
Comenzaron a funcionar en el s XV, y en el XVI se fusionaron con la Hermandad de las Ánimas del Purgatorio, una tradición muy arraigada en las comarcas de Baza y los Vélez, en el extremo oriental de Andalucía.
Entorno
El extremo oriental de Andalucía es uno de sus rincones menos conocidos y mejor preservados. Tierras de frontera, ásperas, poco pobladas, su aislamiento ha permitido que mantengan tradiciones ancestrales y unos paisajes espectaculares en los que destacan la luz, los almendros, las montañas peladas, y los barrancos ocasionados por antiguos lagos de épocas prehístoricas ya desecados.En Orce y Galera hay yacimientos arqueológicos que confirman la presencia del hombre en épocas remotas. Sin embargo, ya en épocas históricas comenzó la marginación de unas comarcas que tanto en la Bética romana, como en el periodo andalusí o ya integradas en el Reino cristiano de Granada fueron siempre periféricas e incluso fronterizas. Castillos medievales como el de Vélez Blanco así lo atestiguan.
En épocas más recientes, y pese a que Guadix y Baza son sedes episcopales, hecho relevante en la España de los Austrias y los Borbones, este corredor natural que comunica Granada con Murcia quedó al margen de iniciativas vertebradoras del territorio, como el ferrocarril, dada su escasa población y la ausencia de recursos mineros, la lejanía al mar... por lo que su aislamiento no ha podido ser superado hasta finales del siglo XX con la llegada de las autovías entre Andalucía y Levante.
El suelo es pobre, de modo que no ha permitido más que núcleos de población pequeños y dispersos, y modos de vida casi de subsistencia... para fortuna del viajero, que encuentra paisajes prácticamente inalterados, semidesérticos, y tradiciones muy antiguas que se preservan casi sin contaminación: el Cascamorras de Guadix y Baza, las Misas de los Gozos de Galera (y hasta no hace mucho también en Orce), los moros y cristianos de Orce o Benamaurel, las Cuadrillas de Ánimas en los Vélez, la Pascua de la Puebla de Don Fadrique con sus temibles cascaborras...
Consejos útiles
Gastronomía
No se puede visitar estas tierras sin probar su preciado "cordero segureño", que es una raza con Denominación de Origen que pasta en las vecina sierras de Cazorla y Segura y las Villas.En la Puebla de Don Fadrique hay varios mesones que lo sirven guisado o a la brasa, para deleite de los comensales.








