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¡Vivan las Cruces de Mayo, la fiesta de las mujeres!


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Las mujeres bailan y cantan al son del almirez / Foto © Andalucieanfiestas

Ya llega el mes de Mayo, y con él la fiesta de las Cruces, tan diferente según cada localidad de Andalucía.

 

Quizá sea Lebrija el sitio en que la fiesta es más singular, porque sigue celebrándose como ancestralmente en este pueblo tan flamenco: cantando y bailando.

 

Este año será los fines de semana del 6 y 7,  y del 13 y 14 de Mayo.

Dice la copla "Vivan las Cruces de Mayo, la fiesta de las mujeres", y es verdad que sin las mujeres de Lebrija, en especial sin esas estupendas señoras maduras no habría una fiesta tan particular, tan flamenca y tan bonita como esta.

Las vecinas montan la Cruz en los patios de las casas o en los cruces de las calles, y se ha recuperado el ambiente familiar:
en muchas cruces no hay barra donde pagar las cervezas, el rebujito... sino que los vecinos se preocupan de que la os visitantes no les falte de nada. Unos traen el baile y el cante, los otros ponen la hospitalidad... y así toda la noche, todo un pueblo de fiesta.

Recomendaciones

Cómo llegar

Lebrija goza de magníficas comunicaciones, pues se encuentra en el camino entre Cádiz y Sevilla, a pocos kilómetros de Jerez de la Frontera.

Tren: el AVE desde Madrid, Córdoba y Málaga nos deja en Sevilla en la Estación de Santa Justa, donde se toma el tren hacia Cádiz que nos deja en Lebrija en poco menos de 1 hora.
Avión: Del mismo modo podemos aprovechar los vuelos regulares desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Coruña que llegan al Aeropuerto de San Pablo en Sevilla o al de La Parrilla en Jerez (aquí sí que es un problema: si no se quiere esperar al autobús, tome un taxi: no debe cobrarle mucho más de 20€ por llevarle al centro de la ciudad).
Autobus: las líneas regulares que unen Sevilla y Cádiz hacen parada en Lebrija, o en su defecto en El Cuervo, un pueblo vecino.
Coche: Finalmente, quien se desplace en coche puede optar por la autopista de peaje AP-4, y justo en el peaje tiene la salida hacia Lebrija, o si prefiere la N-IV puede tomar el desvío para Lebrija en muchos puntos: después de Los Palacios, en el Cruce de Las Cabezas, o desde El Cuervo.


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Plano interactivo: Cruces de Mayo en Lebrija

Al tratarse de una fiesta absolutamente espontánea, nunca se sabe a priori qué cruces se montarán cada año hasta apenas unos días antes. Algunas son muy tradicionales, y aun así algún año no se montan porque falta el empuje de alguna vecina...hasta que otras se animan y la recuperan. Algunas de las mejores cruces de 2010 son:



Procesión Romería Feria
Toros Fiestas Espectáculo Itinerarios Lugar de
Celebración
Zona
Aparcamiento
Estación
de tren

Tapear
Iglesia

Mesa y mantel Monumento

Alojamiento Mirador

Café y copas Lugar
de interés

Parking Concierto
Compras Teatro
Viajar
con niños
Senderismo
Museos y
exposiciones
Flora


Fauna


Cicloturismo
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De interés

Hasta hace unos 20 años, era una fiesta familiar, en la que cada uno aportaba algo a la Cruz de los vecinos. Hoy día sigue exactamente igual en lo que al exorno del altarcito se refiere, pero ya nadie baja un guiso a la Cruz sino que hay barras y cocinas y se pagan las consumiciones.

No hay problema: las fiestas se adaptan a los nuevos tiempos y a las nuevas realidades y esto es garantía de que se mantengan vivas. Además, con la crisis no se puede desaprovechar la ocasión de ganar unos cuartos montando una barra.

Lo que sigue siendo gratis en muchas Cruces es el reparto de los alimentos básicos del jornalero de hace 40 años, que se realiza en torno a las 2 o 3 de la madrugada para dar sustento a los que bailan y evitar que los vinos del marco de Jerez hagan estragos en los que no bailan: "habas corchas" y "torta con aceite".

- Las habas corchas son grandes habas cocidas, que se comen con las manos cuando aún no se han enfriado y sientan de maravilla cuando no se ha calculado bien con la cerveza o la manzanilla.

- La torta es un tipo de pan lebrijano, con forma de torta y poca miga, que se reparte rociado de sal gorda y grandes chorreones de aceite y tiene el mismo efecto balsámico.

El baile: observe con atención el forastero y verá que en Lebrija no se bailan las sevillanas como en Sevilla o Jerez, sino a su propia manera, con los brazos bien altos y dando unos saltitos que podrían recordar a las jotas y las antiguas seguidillas.

Qué es una Cruz

La Cruz es un punto de encuentro de los vecinos, y se monta en cualquier espacio público o privado, desde una esquina de la calle hasta un patio o un garage. Las mujeres, protagonistas absolutas, las decoran con mimo y con sencillez: macetas, mantones, colchas, cerámicas y cacharros de latón adornan esta especie de altar en el que la propia cruz apenas tiene protagonismo.

Es más bien una arquitectura efímera, hecha por gentes muy humildes que buscaban celebrar y a través de la fiesta crear un entorno bello, acogedor y que pareciera lujoso... algo muy alejado de la realidad de un pueblo jornalero como Lebrija, que ha vivido en condiciones muy duras hasta hace pocas décadas. Hoy la realidad es distinta, pero las Cruces siguen montándose igual, igual de bonitas.


Las sevillanas corraleras, propias de Lebrija, tienen una cadencia muy marcada, bastante diferente de las que se cantan o tienen su origen en Sevilla y su entorno. Además de con las palmas, el cante se acompaña principalmente de dos instrumentos: el almirez de latón y la pandereta. La guitarra no se emplea casi nunca, y donde los rocieros usan el tambor, los lebrijanos emplean un cántaro y más recientemente algunos jóvenes tiran del cajón flamenco.

Como se ve en el video, mandan las mujeres y los hombres apenas pasan de ser comparsas. Las letras son tan camperas que el forastero necesitará traducción simultánea para captar toda la belleza de esta fiesta.. pero a la segunda noche se obra el milagro y comienza a entenderse todo a la segunda copita de vino.


Coplas


Algunas letrillas de las sevillanas corraleras de Lebrija nos muestran el atractivo de esta fiesta singular


Con el vele vele vele

Manojito de claveles

que me lo dio un lebrijano

qué bonito y qué bien huele

por la mañana temprano


Un cura me pretende

y un guardia civil.

El cura pa mi el hermana

El civil pa mí


Dijo la liebre

ayudadme patitas riá pitá mira

dijo la liebre,

ayudadme patitas

vayivé ué


Dijo la liebre
ayudadme patitas riá pitá
mira que el galgo viene

vayivé ué

Y dijo el galgo
ayudadme patitas riá pitá
mira, que me la traigo


Cogía coles,

un cojo cojeando

cogía coles

y otro cojo decía

cojo qué coges

Historia y Leyendas

Las mujeres, tradicionalmente, montaban la Cruz en los patios de las casas o en los cruces de las calles (igual que hoy en día), mientras sus maridos trabajaban en el campo. Cuando estos volvían a la caída del sol, se encontraban todo montado, a las comadres ya con los guisos listos, y toda la fiesta montada.

Hoy en día sigue siendo la fiesta de las mujeres por tres hechos esenciales:

El primero, que las Cruces se viven de noche, visitando una Cruz tras otra, y en ellas siendo recibidos por los anfitriones, generalmente comandados por estas mujeres maduras que han montado la Cruz.

El segundo, que la costumbre de visitar otras Cruces además de la propia da lugar a pandas que se desplazan cantando por las calles de Lebrija, que duerme bastante poco esas noches, y de nuevo muchas pandas están lideradas por mujeres, jóvenes o maduras, que llevan "la voz cantante".

Y precisamente el tercero es el rasgo diferencial: las sevillanas corraleras de Lebrija suenan casi siempre en la voz de una mujer, y se cantan con un particularísimo timbre muy agudo que las hace diferentes a todo lo que el aficionado al cante conoce. Y son las mujeres de Lebrija, sus fantásticas comadres, las que mantienen vivo un repertorio de coplas añejas preciosas, con un sabor campesino y flamenco extraordinario.
Y en el baile, se mantienen usos ya perdidos en otras localidades, ese bailar "a saltos" propio de las sevillanas del sXVIII.

Consejos útiles

Para vivir las Cruces

Las Cruces de Mayo es una fiesta que se desarrolla íntegramente de noche, de modo que si llegamos a Lebrija antes de que haya oscurecido podemos pensar que nos hemos equivocado de pueblo, o que hemos venido el fin de semana equivocado. Nada de eso, simplemente es una fiesta adaptada a la realidad de los jornaleros que hasta hace muy poco eran la mayoría de los vecinos de este bello pueblo.

Conviene coger algo de abrigo, pues de madrugada refresca un poco aunque etemos en Mayo, y las mujeres que se lleven algunas horquillas pues es fundamental ponerse una flor en el pelo, tomada de alguna maceta: geranios o cualquier otra que nos siente bien.

Un buen punto de encuentro es la plaza del pueblo, y si no conocemos gente en Lebrija, lo mejor es dirigirse a alguna de las cruces de los alrededores y una vez allí pegarnos a la panda que nos parezca más animada y recorrer con ellos las cruces que visiten.

Tapear

Todas las Cruces cuentan con una barra, en la que se sirven platos camperos. Esta es una fiesta campesina, alejada de cualquier sofisticación, pero no por ello menos exquisita en cuanto a comida se refiere. Durante las Cruces debemos intentar probar:

- las "habas corchas"
- la "torta con aceite"
- los famosos "caracoles", una especialidad lebrijana
- las "cabrillas", unos caracoles algo mayores que los anteriores que se guisan con tomate y especias
- el "ajo lebrijano", una sopa de ajo, especialidad también lebrijana
- el caldo de puchero, muy indicado para recuperar equilibrios (a los que se hayan enfriado...o calentado demasiado con los vinos generosos), al que se le echa una matita de yerbabuena que le da un toque final estupendo
- los "calentitos", que es como en la zona entre Sevilla y Jerez se llama a los churros de harina que se fríen en grandes ruedas


En cuanto a la bebida, no suele haber mucha variedad en las distintas cruces, y en muchas de ellas contarán con manzanilla hecha en Lebrija, Salvo honrosas excepciones es preferible pedir un vino de Jerez o una manzanilla de Sanlúcar, cuyos pagos, colindantes con los de Lebrija, son algo más generosos con las viñas.

Viajar con niños

Mala idea en este caso, pues es una fiesta que arranca pasadas las 22h y no termina a veces hasta el café y los churros, de modo que ni está hecha para ellos ni hay padres que después de ese despliegue puedan hacerse cargo de la prole.

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