Andalucía en Fiestas

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La Feria de Abril, explosión de luz y de color

 

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La Feria de día / Foto © Paul Webb

¡ Ya está aquí la Feria! A partir del Lunes 2 de Mayo por la noche, no hay excusas, Sevilla es el centro de todas las miradas por una semana.

 

Bailar, cantar, lucirse, reir, atender a los amigos y los compromisos, llevar a los niños a la "calle del infierno"...

 

Especialmente indicado para todos es el paseo de caballos, de 12 a 20h, las corridas de toros, que en Sevilla empiezan siempre a las 18'30h, y la noche que fácilmente se alarga hasta el alba.

 

Y cuando emprendamos la retirada, antes hay que rematar la noche en los puestos de buñuelos o en las churrerías, para tomar un chocolate reponedor.

Recomendaciones

Cómo llegar

Sevilla goza de magníficas comunicaciones: AVE desde Madrid, Córdoba y Málaga (la Estación de Santa Justa está algo alejada del Centro, a unos 40 minutos paseando, pero bien comunicada por Taxi o Bus urbano); vuelos regulares desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Coruña llegan al Aeropuerto de San Pablo (aquí sí que es un problema: si no se quiere esperar al autobús, tome un taxi: no debe cobrarle mucho más de 20€ por llevarle al centro de la ciudad).


Finalmente, quien se desplace en coche puede aprovechar las 5 vías de entrada a Sevilla: A92 desde el Este (Granada y Málaga),, AP4 desde el Sur (Jerez y Cádiz), A49 desde el Oeste (Huelva), A66 desde el Norte (la Ruta de la Plata que conecta con Mérida) y A4 desde el Noreste (Madrid, Jaén, Córdoba).


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Plano interactivo: Sevilla en Feria



Procesión Romería Feria
Toros Fiestas Espectáculo Itinerarios Lugar de
Celebración
Zona
Aparcamiento
Estación
de tren

Tapear
Iglesia

Mesa y mantel Monumento

Alojamiento Mirador

Café y copas Lugar
de interés

Parking Concierto
Compras Teatro
Viajar
con niños
Senderismo
Museos y
exposiciones
Flora


Fauna


Cicloturismo
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La pre Feria


Si se pretende conocer qué nos ofrece la Feria de Sevilla día a día es preciso saber que la Feria realmente empieza antes de su fecha oficial para la mayoría de los sevillanos, pues arranca con el montaje de las casetas.
La estructura de las casetas y sus instalaciones básicas (desagües para cocinas y sanitarios) comienzan a montarse en Navidad, y avanzan lentamente hasta la semana de pre-Feria en que se le da a la "obra" un impulso febril. Repasaremos la Feria a partir de dicho esprint final:

 

Viernes, Sábado y Domingo (29,30 de Abril y 1 de Mayo)

Ya están montadas las atracciones de la Calle del Infierno, y muchos sevillanos aprovechan para llevar a sus hijos a que disfruten sin apreturas o para cumplir el rito de ir al Circo, que durante la Feria supone una visita imprescindible.

Sábado de pre Feria

(30 de Abril)

Una cita imprescindible: el concurso de enganches en la Real Maestranza. Es todo un espectáculos los carruajes que se presentana dicho concurso, propiedad de terratenientes de toda la vida o de boyantes empresarios, que son tirados por caballos de altísimo linaje. Con los años ha dejado de ser una competición entre coches a la andaluza (bien a al manera rondeña o a la campera, de traje corto), y ya no es raro encontrar coches de caballos a la usanza de otras regiones de fuerte tradición ecuestre como Hungría o Inglaterra.
En todos los casos, el coche, los arreos y la raza de los caballos que tiran están perfectamente conjuntados:
- si son caballos españoles tirarán de un carruaje típico, reconocible en cualquier cuadro de Goya, con sus arrreos de cascabeles y su cochero vestido de traje corto o a la rondeña
- si se trata de razas foráneas, lo normal es que estén enjaezados con arreos exóticos y los cocheros ayan también ataviados con exotismo.

El concurso se desarrolla en el interior de la Plaza de Toros de la Real Maestranza, a partir de las 11h, y la entrada cuesta 3€. No obstante, es casi más espectacular pasear por los alrededores de la Plaza de Toros entre las 9h y las 11h, para disfrutar de los coches que quedan estacionados para que el jurado inspeccione la calidad de arreos y vestidos, tanto de los cocheros como de las chicas y no tan chicas que hacen de pasajeros.

Sábado y Domingo de pre Feria
(30 de Abril y 1 de Mayo)

Comienza el montaje final de las casetas: los socios de las mismas se reúnen en la Feria y se suelen repartir el trabajo:
- padres e hijos mayores se encargan de acarrear mobiliario (desde los tablaos a las neveras, pasando por sillas, mesas, barras...)
- las madres se encargan de la decoración (cuadros, espejos, visillos, farolillos y flores de papel...)
- a los niños se les deja la tarea más monótona, de la que se suelen escaquear a la menor oportunidad: hacer las flores de papel del techo, doblando y frunciendo papel de calco de colores blanco y rojo, o blanco y verde

Estos dos o tres días de intenso montaje son muy interesantes: la Feria es un hervidero de pequeños camiones y gente acarreando bultos, y a la hora de comer y en cuanto va cayendo la tarde muchas casetas se arrancan ya por sevillanas y pueden estar casi toda la noche de jarana... ¡con la caseta a medio montar!

La Feria día a día


La Feria dura una semana, pero cada día suele tener un aroma propio:

 

Lunes 2 de Mayo

El lunes del "pescaíto" arranca la Feria, pero no hay un alma en ella durante el día salvo los operarios y socios que se han quedado dando los últmos retoques. La cita en casi todas las casetas es a las 22h, para la cena de socios a base de pescado frito, por eso se llama la cena del pescaíto. Es un evento selecto, en el que no tienen cabida normalmente las familias completas sino sólo los "pater familias", de modo que quienes no tienen caseta o carecen del derecho a esta cena pero tienen ganas de Feria (esto es, miles y miles de sevillanos y forasteros) van igualmente a la Feria y o bien comen en una caseta pública o lo hacen en bares del entorno.

Lo importante es estar en la Feria para cuando se produzca "el alumbrao", a medianoche, y bailarse las primeras sevillanas en cuanto la portada y los farolillos de las calles iluminen la noche. Hasta hace poco era una noche corta, porque lo habitual era trabajar con normalidad Lunes y Martes de Feria, incluso más días, pero cada vez se alarga más esta noche para muchos.

Martes, Miércoles, y Jueves (3 al 5 de Mayo)

Arranca la Feria de día, así que a mediodía comienza el paseo de caballos y entre las 12h en que se abre el mismo y las 14h la Feria se llena de caballos y caballistas, y de enganches que traen y pasean por la Feria a los pudientes o a quienes quieren parecerlo.
Sin duda es el paseo de caballos más nutrido y espectacular de todas las ferias de Andalucía, la seña de identidad por excelencia de la Feria de Abril. Hay momentos en que no se pueden cruzar a pie las calles de la cantidad de monturas y coches de caballos que circulan.

Un entretenimiento para todos es simplemente contemplarlo: da gloria el buen gusto de tantos coches y caballistas, en su atuendo y en el de sus caballos. Disfrutar del espectáculo, del solecito y de una conversación con una copita de fino de Jerez o manzanilla de Sanlúcar y alguna tapa es el sumum de un feriante de pro.

Viernes y Sábado (6 y 7 de Mayo)

Con el fin de semana se produce el desembarco de los visitante: Muchos foráneos aprovechan el fin de semana para venir a Sevilla, principalmente de Madrid, pero también del entorno de Sevilla. Por eso, muchos sevillanos que no tienen ningún compromiso suelen ausentarse estos días para descansar de tanta Feria con unos días en la playa; no obstante, esta costumbre que iba en aumento se está viendo alterada últimamente, hasta el punto que ya no se producen las incómodas aglomeraciones de otros años: ¿efectos de la crisis?

Domingo (8 de Mayo)

El último día de Feria pilla a muchos sevillanos descansando de ésta en la playa, a pesar de ser un día importante por dos citas ineludibles:

- la corrida de los Miuras en la Maestranza

- los fuegos artificiales con que se despide la Feria. Es tradición verlos a la entrada de cada acseta y luego comprar varias ruedas de calentitos en una churrería y tomarlos con chocolate en cada caseta


 

Pasear

Además de ir a la Feria, estos días son muy indicados para disfrutar del clima y el olor a primavera de una Sevilla casi vacía;. Si tomamos La Maestranza como punto de partida, cualquier dirección que tomemos nos permitirá disfrutar de esta bella ciudad, dado el privilegiado entorno que rodea a esta bella Plaza de Toros.

Enfrente tenemos Triana y su Calle Betis asomándose al río; a pocos pasos por el Paseo Colón tenemos la Torre del Oro o el Teatro de la Maestranza ; a espaldas del teatro los astilleros que construyera Alfonso X El Sabio y junto a éstos el Hospital de la Caridad, maravilla barroca en la que Miguel de Mañara (que al parecer inspiró el mito del Don Juan sevillano) consiguió involucrar nada menos que a Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán en el s XVII.

Atravesar el Postigo del Aceite (puerta de la muralla almohade) hacia la judería en dirección a los Jardines de Murillo, rodeando el Alcázar, o rodear la Catedral para tomar las calles Placentines, Francos y Cuna o Sierpes en dirección a los muy históricos barrios de la Encarnación y la Alameda, una de las virtudes de Sevilla es que se trata de una ciudad perfectamente abarcable a pie.

Monumentos

Sevilla es una ciudad con un pasado tan grandioso que enumerar sus monumentos abrumaría al visitante. A continuación se dará un repaso a alguna de las pequeñas joyas que se encuentran en su amplio casco histórico (uno de los mayores del mundo) y suelen pasar desapercibidas a los turistas. Todas ellas están señalizadas en el Plano ciudad

Iglesia de la Caridad
Con una fachada del XVII de clara inspiración portuguesa, tiene dos magníficos tesoros: los lienzos de Valdés Leal sobre la fugacidad de la vida y un magnífico retablo barroco, quizá el mejor de Sevilla.
En el Hospital de la Caridad, maravilla barroca, Miguel de Mañara (que al parecer inspiró el mito del Don Juan sevillano) consiguió involucrar nada menos que a Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán en el s XVII hasta el punto de que no sólo colaboraron en el diseño y ornamentación de la iglesia, sino que los hizo hermanos de la Caridad, lo cual implicaba un voto de socorrer a enfermos y menesterosos, algo sin duda delicado y arriesgado en esa Sevilla insalubre y a la vez mísera y esplendorosa.




Archivo de Indias
Un edificio renacentista del máximo interés, muy poco visitado, y lleno de secretos, dibujos, mapas y legajos ambicionados por investigadores y cazadores de tesoros y galeones hundidos.

Su origen es novelesco: Los mercaderes que comerciaban con América se reunían para hacer sus tratos en las gradas de la Catedral, invadiéndola en los días de lluvia, a lo que el Cabildo respondió cerrándola con columnas y cadenas que aún perviven. Los comerciantes solicitaron a la Corona la edificación de una Lonja, y Felipe II se la encargó a Juan de Herrera, su arquitecto de cabecera en El Escorial.

Los comerciantes utilizaron este bello edificio hasta que en el s XVIII, trasladado el control del comercio americano a Cádiz, Carlos III decide que la Lonja pase a ser Archivo General de Indias, y se lleven a él todos los documentos comerciales, militares y políticos relacionados con el Nuevo Mundo.


Iglesia de San Luis
Su historia no es menos fabulosa que su fachada e interior (cumbre del Barroco): los planos de esta iglesia impulsada por la Compañía de Jesús para ser levantada en Roma fueron arrebatados en el s XVII y traídos a Sevilla, de modo que nos encontramos con una iglesia romana y no sevillana en pleno camino real. Por ello es la única en Sevilla con planta de cruz griega, con una fachada "italiana"...y con otros fabulosos secretos que sólo una visita desvelará.
La titular del edificio es la Diputación de Sevilla, responsable de una extraordinaria web que permite una visita 3D que muestra su rica ornamentación, plenitud del barroco sevillano (pulsar icono en Plano Ciudad para acceder a dicha web)




Casa de Pilatos
Magnífico palacio de los Duques de Medinaceli, uno de los linajes fundamentales en Historia de España por su protagonismo (en apoyo a la Corona de Castilla) durante la Reconquista y en el devenir posterior de la España imperial.
La Zasa de Pilatos y el Alcázar de Sevilla son dos palacios muy similares en su concepto y ornamentación, y aunque el Alcázar es insuperable por sus jardines este bello palacio merece la pena una visita, por sus patios y por su entorno.
Iglesia de Santa María La Blanca
Se trata de una antigua sinagoga que tras la expulsión de los judíos en 1492 se reconvirtió en parroquia y poco a poco devino en una de las cumbres del Barroco sevillano:
asimetría, materiales humildes y resultados grandiosos.
Aquí no encuentra el viajero los mármoles de colores de las iglesias italianas, ni la piedra de las castellanas.
En Sevilla, los materiales son el ladrillo y los revestimientos y ornamentos de yeso, pero abunda el pan de oro, los frescos, los lienzos de los maestros del Siglo de Oro, y la imaginería policromada de esos otros maestros imagineros (Montañés, de Mesa, Roldán...)


 

Historia y Leyendas

Sevilla es una de las ciudades más importantes en la historia de España desde la Edad Antigua en que surgió un primer núcleo identificado con la cultura tartésica. Tras su destrucción (atribuida a los cartagineses), dio paso a la ciudad romana de Hispalis, junto a la que se construyó la colonia de Itálica, donde se asentaron veteranos legionaros de las tropas de Escipión y otros generales.
Durante el periodo visigodo alojó en algunas ocasiones la corte, y se convirtió en un centro filosófico gracias a a labor de su obispo, San Isidoro, uno de los grandes teólogos medievales. Sin embargo, ello no oculta que tras la caida del Imperio Romano la vida de esta ciudad, como la de casi todas, decayó y no remontó el vuelo hasta el afianzamiento del dominio musulmán.
La potencia militar y política de los Omeyas, creadores del Califato de Al-Ándalus, y su conexión con el rico mundo mediterráneo revitalizaron la economía de toda la Península Ibérica (incluso de los territorios en poder de los cristianos) al impulsar el comercio, y tras él la producción de una agricultura muy productiva al unir las técnicas de manejo del agua de estos pueblos del desierto con el benigno clima y feraces tierras de la antigua Hispania. Sevilla vive momentos de esplendor, primero a la sombra de Córdoba y luego como cabeza de su propio reino cuando el Califato se resquebraja en los reinos de taifas. El reino de Isbiliya era muy poderoso y guerrero, aunque también cuenta con figuras como el rey poeta Al-Mutamid, mecenas de las artes y el saber.
En 1248 se incorporó a la cristiana Corona de Castilla y León, al ser conquistada por las mesnadas de Fernando III, padre de Alfonso X el Sabio, y popularmente conocido en Sevilla como San Fernando. A partir de entonces Sevilla, repoblada por la aristocracia castellana ero que mantiene a gran parte de su población musulmana y mozárabe, fue una de las principales capitales de Castilla y alojó la corte itinerante en numerosas ocasiones. Durante la Baja Edad Media la ciudad, su puerto y su activa colonia de mercaderes genoveses se situaron en una posición periférica pero importante en el comercio internacional europeo. En ese tiempo sufrió dramáticas convulsiones económicas demográficas y sociales como la Peste Negra de 1348 o la revuelta antijudía de 1391.
Tras el descubrimiento de América en 1492, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio Español. Los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación, desde donde se dirigían y contrataban los viajes, controlaban las riquezas que entraban de América y, se regulaban las relaciones con el Nuevo Mundo.
Durante el siglo XVI Sevilla experimentó un gran desarrollo y se construyeron algunos de los edificios más importantes del centro histórico. La ciudad llegó a ser un centro multicultural lo que ayudaría al florecimiento de las artes, jugando un papel importante en el Siglo de Oro español. Destacaron entonces las fábricas de jabón del barrio de Triana, la artesanía de la seda y la cerámica sevillana.
Vista del puerto de Sevilla en el XVI
Coincidiendo con su momento artístico más brillante, el Barroco, se vio afectada por la crisis del siglo XVII y XVIII, lo que significó una decadencia económica y demográfica, al tiempo que la navegación por el Guadalquivir se dificultaba cada vez más, hasta que el monopolio comercial y sus instituciones se trasladaron a Cádiz.
No sólo Sevilla, toda España se sumía en una crisis económica y de liderazgo por la debilidad de una política imperial sostenida casi en exclusiva por un pais sin recursos, de mentalidad cerrada y algo oscurantista, anclada en tradiciones y jerarquías que lo paralizaban.

La Sevilla de aquellos tiempos, a pesar de la miseria de los más débiles sigue contando con grandes fortunas (entre ellas la propia Iglesia) que compiten entre sí encargando pintura, imaginería, exornos, palacios, obras de teatro, ...Los muchos artistas que coinciden en esta maravillosa y terrible ciudad serán muy sensibles a los contrastes de esa sociedad decadente y lo reflejarán en sus obras: por éstas se considera que el siglo XVII es el Siglo de Oro, a pesar de que el verdadero oro, el de Perú, apenas se detenía en Sevilla en su camino hacia Flandes y Suiza, a pagar a los tercios o a los banqueros que daban crédito a los Austrias para sus campañas militares.
La invasión de las tropas de Napoleón en 1807-1812 supone la puntilla para un país que se resiste a las reformas de la nueva dinastía de Borbón. A partir de esta sima, el pais transita por un convulso siglo XIX en el que se va acercando a las corrientes políticas europeas, al tiempo que comienza una tímida industrialización que deja en Sevilla sus bonitas estaciones de tren, y una industria de modestas dimensiones que a lo largo de muchos avatares durante el siglo XX ha llegado hasta el XXI en buenas condiciones para aprovechar la aventura europea, especialmente en los sectores aeronáutico y de energías renovables. Es muy llamativo que a lo largo de los dos siglos transformadores, el XIX y el XX, que han cambiado la faz de tantas ciudades europeas, Sevilla no sólo ha mantenido su aspecto casi como en el XVII, muchos de sus palacios, sus más importantes monumentos...sino sobre todo sus costumbres más ancestrales, destacando entre todas la Semana Santa.
Sin duda la prolongada crisis económica de los siglos XVII al XX, el predominio de una aristocracia terrateniente y el aislamiento respecto de las ideas y las relaciones de todo tipo con el resto de Europa tienen mucho que ver en el maravillosos contraste entre modernidad y tradición que es hoy Sevilla.

Consejos Útiles

Cómo ir a la Feria

El lenguaje es equívoco, y aprovecharemos ese equipo para abordar en este apartado muchos aspectos sobre la forma en que se debe ir a la Feria si queremos disfrutarla al máximo:
1.- El acceso: Es muy complicado acceder a la Feria, porque es tal su poder de convocatoria (cifrado en cientos de miles de personas simlutáneamente cantando y bailando en ella) que la ciudad cierra al tráfico el barrio entero de Los Remedios, el más próximo a la Feria. Por tanto, para acceder a la misma es preciso tomar un taxi (casi prohibitivo, porque los atascos pueden convertir el llegar en un trayecto a 10 Km/h) que nos dejará al pié de las casetas de la calle Gitanillo de Triana, o lo que hace el común de los sevillanos: ir caminando. Casi todo el mundo se pega largas caminatas hacia y de vuelta de la Feria, es de hecho uno de los espectáculos que ésta nos brinda: calles llenas de gente con los vestidos tradicionales o endomingada según su estilo (y poder adquisitivo) caminando en masa.
2.- El arreglo:
A la Feria vamos a divertirnos, pero como acto social que es, también se va a ver y a dejarse ver. Por tanto, el sevillano le da una gran importancia a su aspecto en estos días de fiesta.
Hombres y mujeres, niños y mayores intentan vestir sus mejores galas y sacarse el mayor partido. Es frecuente que las dos semanas previas se dediquen a intentar tomar todo el sol posible para llegar con buen color. El tema de gimnasios y dietas alimenticias tiene en la Feria a un aliado fundamental en Sevilla, y en general en Andalucía.
3.- El calzado:
No obstante, conviene advertir al visitante que dadas las caminatas y las horas de bailes y fiesta que pasaremos de pie es de máxima importancia vestir un calzado cómodo. Un calzado que, además, sufrirá los rigores del albero y los pisotones propios de una aglomeración en la que se baila tan junto como en una feria andaluza.

Tapear

En Feria casi todo el mundo almuerza y cena en la propia Feria, de hecho muchos bares cierran porque tanto dueños como personal están atendiendo la barra de alguna caseta. No obstante, los sitios más señeros permanecen abiertos, y los de Triana están cerca de la Feria:
La Blanca Paloma, tanto el que está en la esquina de San Jacinto con Pagés del Corro (de corte informal) como el que está en San Jacinto justo a la espalda de la iglesia (más elegante, es restaurante y en a planta baja bar de tapas).
Casa Cuesta es un clásico con más de 100 años de antigüedad, en la calle Callao esquina con Castilla.

En el centro histórico destacan, entre otros:
Casablanca, entre la Avenida de la Constitución y la C/Santander, aunque cierra los sábados.
El Bar Giralda, en C/Mateos Gago a los pies de la Giralda, en lo que fueron unos baños en la Sevilla musulmana.
Junto a la Plaza Nueva, destacan en la Calle Gamazo las chacinas y conservas delicatessen de La Flor de Toranzo, la Cervecería Internacional y la impresionante calidad de la cocina y la bodega del Restaurante Enrique Becerra que sirve tapas en la barra.

Mesa y mantel

Cerca del río encontramos:

-Restaurante La Isla: Pescados y mariscos de primera junto al Postigo del Aceite, una de las puertas de la antigua muralla almohade, a dos pasos del Teatro de la Maestranza.

-Restaurante Abades Triana, en la Calle Betis, justo enfrente del Teatro de la Maestranza, con una cocina moderna, ambiente y decoración a la última y unas vistas espectaculares del río.{

tab=Alojamiento}Dos propuestas para quien desee vivir la Feria con todo lujo:
Hotel Las Casas de la Judería, en la C/San José (conocida por Santa María la Blanca) una sucesión de palacios, caserones y corralas de vecinos de los siglos XV a XVIII restaurados con acierto y comunicados de forma que el huésped puede perderse en un mágico laberinto de patios y pasadizos en lo que parece un viaje en el tiempo, rodeados de lujo y buen gusto.
Hotel Las Casas del Rey de Baeza en la C/Santiago, está situado en el casco histórico de Sevilla, en el barrio judío, a poca distancia de sitios emblemáticos como la Casa Pilatos, los conventos de San Leandro y de Santa María de Jesús y de las Iglesias de Santa Catalina, de San Pedro y de San Esteban.

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