Desde tiempos remotos, anteriores al cristianismo, el fuego se ha entendido como un elemento protector y purificador.
Desaparecidas en casi toda Europa, las candelas, lumbres o luminarias de San Antón cumplían esa misión protectora con los animales del campo, clave para la subsistencia de los campesinos.
Hoy día, aún se mantienen en pueblos como Alosno, orgulloso de sus raíces, en la provincia de Huelva.
Una celebración espectacular y a la vez tranquila, para grandes y pequeños, cada 16 de Enero.
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La celebración comienza al atardecer, en torno a las 19h, si bien los vecinos que han decidido encender una candela habrán salido los días anteriores a cortar tojos y jaras que amontonan a las puertas de sus casas.
En un ambiente festivo y a la vez sosegado, grupos de caballistas recorren incesantemente las calles del pueblo para saltar las hogueras con sus monturas, creando escenas de gran belleza.
Todos los bares están abiertos, en las casas se atiende a amigos, vecinos y familiares... y el forastero es bienvenido. Para terminar la fiesta, algunos vecinos sacan carnes de la matanza y se asan en las brasas.
Fuego, caballos y gastronomía, ¡no se puede pedir más!