Gérgal es un bello pueblo de poco más de 1000 habitantes, situado en la ladera sur de la Sierra de los Filabres, a 758 m. de altitud, con unas maravillosas vistas sobre las estribaciones de Sierra Nevada y las Alpujarras almerienses. Está en la frontera con el Desierto de Tabernas -paraje natural, considerado único desierto europeo-, y a un paso de la capital, Almería, al pie de la autovía A-92.
Presume de tener los cielos más limpios de Europa, no en vano el observatorio astronómico de Calar Alto se halla justo encima de Gérgal, en las cumbres de la Sierra de los Filabres, una desconocida sierra muy agreste, con fauna salvaje (cabras montesas incluidas), que ofrece al curioso unas panorámicas impresionantes.
Desde su altura domina una amplia extensión del valle del Andarax, que desciende hasta Almería, motivo por el que en la Edad Media fue levantado un imponente castillo, en perfecto estado de conservación, que seguramente reemplazó a un torreón defensivo musulmán. Vivió la revuelta de los moriscos en el siglo XV y su feroz represión, y de ello queda hoy día su fiesta principal, los Moros y Cristianos.


