
La mañana del Viernes Santo el Nazareno llama a todos los los nacidos en Priego y en el entorno de las Sub-Béticas de Córdoba.
¡Qué espectáculo ver al Nazareno procesionar por las calles de Priego, en un tumulto de hombres de todas las edades que pugnan por meterse bajo sus andas y llevarlo a hombros!
Lo que empieza como procesión pronto se transforma en romería, pues la parte principal de la mañana del Viernes Santo es la subida a un promontorio a las afueras de Priego, conocido por El Calvario.
Es una dura subida que se hace como romería, esto es, sin cuerpo de nazarenos y con grandes dosis de pasión y desorden que crean un espectáculo único.
Por las estrechas callejuelas blancas avanza el Nazareno, a veces tan inclinado que casi roza las paredes, a veces a buen paso, otras retrocediendo, pues es como una nave sin gobierno.
El momento culminante sucede cuando, ya en la explanada del Calvario y frente a la ermita que lo corona, en la que no cabe un alfiler, el Nazareno es girado y con su brazo articulado bendice a los presentes.
La tradición manda que todos levantan en sus manos un "hornazo" para que lo bendiga, y se lo comen allí mismo para que la bendición les proteja. Un ejemplo más de las originales tradiciones de la Semana Santa de Priego, que esta histórica villa mantiene desde hace siglos.


