
El tercer fin de semana de Mayo Almonaster la Real (Huelva) y todas sus aldeas renuevan su voto a Santa Eulalia con esta preciosa romería, que les lleva a un paraje remoto de dehesas y pastizales.
Los romeros atraviesan paisajes idílicos de huertas, encinares, umbrías y arroyos cantando sus arcaicos fandangos y bailando por sevillanas.
Hospitalidad, jolgorio, caballos y trajes de volantes en plena Sierra de Aracena.
La ermita de Santa Eulalia debió concentrar en la Edad Media a los pastores transhumantes de la Mesta y a los vecinos de estas tierras de frontera. Hoy sirve para reconciliar a los almonastereños después de la rivalidad de sus Cruces de Mayo , rivalidad que también viven en las Cruces de Mayo del Condado de Huelva.
Recomendaciones
Cómo llegar
Llegar a Aracena: Viniendo desde Sevilla no tiene pérdida, tomando la N-433 en dirección a Rosal de la Frontera (tradicional camino entre Lisboa y Sevilla) atravesaremos unos paisajes muy bellos y disfrutaremos una carretera amplia, de trazado cómodo y segura. En poco más de una hora estaremos en Aracena.De Aracena a Almonaster: Hay dos caminos, el más cómodo es el que lleva a Galaroza por la N-433 y en el cruce con la N-435 tomar en dirección a Huelva hasta que encontremos el cruce para Almonaster a unos 10 Km. El camino más bello es una carretera algo más estrecha que desde Aracena nos lleva a Alajar y de aquí a Almonaster.
Quienes viajen desde Extremadura o desde la costa de Huelva, tomen la N-435 (que es una magnífica carretera también) y en el cruce de Almnaster giren en dirección al pueblo, al que llegan en breves minutos.
Pasear
Senderismo: esta amplia comarca serrana es el paraíso del senderismo, pues hay multitud de aldeas, algunas comunicadas sólo por caminos de herradura, y los senderos están en muy buen estado. Ofrece bellas panorámicas y unos detalles preciosos en cuanto a vegetación, fauna salvaje, muros y abrevaderos de piedra...La zona más oriental de la comarca, hacia Aroche, es más salvaje: abundan venados y jabalíes, hay ganaderías bravas, y amplias dehesas y cerrados encinares y alcornocales.Pueblos: hay que pasear por todos los pueblos de la Sierra de Aracena, por sus calles empedradas, para disfrutar tanto de las casas señoriales de finales del XIX como de las más rústicas casas campesinas (algunas del siglo XVI). En estos pueblos se mantienen usos y formas de vida tradicionales que nos sorprenderán precisamente caminando sus calles aparentemente más modestas, y en los confines de estos bellos pueblos: a lo mejor el herraje de un caballo, una matanza ya por Navidad, unas vacas que vuelven al establo...
Monumentos de Aracena
Gruta de las maravillas. Monumento naturalLa belleza de sus lagos, la amplitud de sus espacios y la coloración de sus estalactitas y estalagmitas, constituyen un conjunto excepcional. La filtración por las paredes ha formado lienzos, paños, paneles, floraciones e infinidad de temas ornamentales con la variedad inagotable de la naturaleza.
Castillo Fortaleza.
La actual población de Aracena aparece dominada por los restos de su castillo. A mediados del siglo XIII, la Corona Lusa, arrebata Aracena a los almohades, aunque posteriormente pasó a manos castellanas, produciéndose numerosas discordias entre la corona portuguesa y la castellana.
Sobre los restos de una fortificación islámica, los portugueses iniciaron la construcción del castillo, que concluyeron los castellanos.
La fortaleza consta de alcazaba, con torre del alcaide, aljibe y murallas flanqueadas por torres, así como una línea de cerca que albergaba en su interior las viviendas medievales
Iglesia prioral (ss. XIII-XV).
Es la iglesia más antigua y emblemática de Aracena.
En su interior destacan bóvedas nervadas de esquema estrellado que descansan sobre esbeltos pilares. La construcción del templo debió iniciarse a fines del siglo XIII. Las obras quedaron paralizadas a lo largo del siglo XIV, para reanudarse a principios del siglo XV, por lo que se aprecia claramente el influjo de la catedral de Sevilla y su gótico tardío.
Cabildo.
Construcción del siglo XVI; es un edificio cuadrangular de dos plantas que sirvió de sede para la antigua casa consistorial y Pósito Municipal. Destaca la portada principal, obra de Hernán Ruiz II, realizada en 1563.
Iglesias Mudéjares.
Dentro del núcleo urbano se conservan varias fábricas medievales del tipo iglesias de arcos transversales y estilo mudéjar (ermitas de San Pedro, Santa Lucía y San Roque, conventos de Santa Catalina y Santo Domingo).
Ayuntamiento de Santa Catalina.
Estilo Regionalista Andaluz de principios de Siglo XX. La obra fue financiada por el Marqués de Aracena, ejecutándola el arquitecto sevillano Aníbal González, autor también del Casino de Arias Montano. Obra realizada en 1910 en estilo regionalista andaluz entreverado de influencia centroeuropea. Este arquitecto sevillano realizó numerosas obras en Aracena como: Plaza de Abastos (1915), Cortijo "San Miguel" (1915), Chalets de Aracenilla (1915) o el edificio de recepción de la Gruta de las Maravillas (1923).
Monumentos en otros pueblos
Cabe destacar:-las curativas aguas de la Fuente de Fuenteheridos
-el santuario de la Peña de Arias Montano en Alájar
-el castillo y la mezquita de Almonaster la Real
-el castillo de Cortegana y el de Aroche, las plazas fuertes más expuestas a los ataques portugueses
De interés
GastronomíaDestacan, cómo no, los productos derivados del cerdo ibérico, las setas, las castañas y los quesos.
Del cerdo ibérico hay jamones, chacinas ibéricas y todo tipo de carnes a la brasa, a la plancha, o guisadas.
Por otra parte, es posible degustar la deliciosa carne de caza que es protagonista de unas jornadas también en Aracena. También tienen gran importancia los quesos de cabra, que en Aracena se exponen cada año en el mercado del queso artesano. El queso de Aracena (un tipo de queso también conocido como Andévalo, Queso de la Sierra de Huelva, Sudado, Picón o Queso Añejo de Cabra) se elabora no sólo en esta localidad, sino en toda la Serranía de Huelva, con leche de cabra. Se trata de un queso madurado, de tierno a semicurado.
Típicas de estas tierras son también las castañas, nueces y bellotas, y dulces derivados de éstas.
Y en otoño e invierno, la variadísima colección de setas salvajes que se dan en la zona y que son de un sabor excelente. Un ejemplo de ellas pueden ser los "gurumelos", "tanas", "gallipiernos", etc.
Aldeas
Conviene realizar senderismo, tanto para quemar la buena comida de la zona (y abrir de nuevo el apetito, que aquí no hemos venido a adelgazar sino a ponernos fuertes y saludables) como para recorrer parajes de gran belleza y conocer las muchas aldeas de esta sierra por los caminos que se empleaban hasta no hace mucho.
Aldeas como el Castañuelo, Linares, Castaño del Robledo, Corterrangel…
Entorno
La Sierra de Aracena obliga al visitante a prolongar su estancia el tiempo suficiente para visitar una serie de pueblos y aldeas, en coche (cuestión de minutos) o a pie por los senderos tradicionales, de herradura, de gran belleza y escasa dificultad, que en una mañana o una tarde a paso tranquilo nos llevarán a:- Alájar
- Almonaster
- Galaroza
- Cortegana
- Jabugo
- Higuera de la Sierra
Historia y Leyendas
Los primeros asentamientos humanos que se conocen datan de la época prehistórica. Hay restos arqueológicos de la cultura megalítica (III milenio a.C.). La riqueza de minerales de la zona ha propiciado diversos asentamientos, como los del poblado de Castañuelo, uno de la Edad del Bronce (II milenio a.C) y otro de la Edad del Hierro (mediados del I Milenio a.C).Asimismo, las explotaciones mineras fueron el motivo los asentamiento romanos en el siglo I, creando pequeños núcleos agropecuarios que sustentaban el asentamiento y que serían probablemente el origen de Aracena y de varias poblaciones de la zona.
Las primeras noticias documentales son de la época musulmana, en que llegó a ser cabeza de uno de los reinos de taifas. De la época islámica data la primera fortaleza sobre cuyos restos se erigió el Castillo de Aracena, de la que se conserva la torre mudéjar. En torno a esta edificación se fueron erigiendo los asentamientos de la población, dando origen al actual paisaje urbano de la ciudad de Aracena.
Aracena continua creciendo desde el Cerro del Castillo hasta el valle, durante la Baja Edad Media y Edad Moderna, primero como tierra realenga dependiente de Sevilla y posteriormente como Señorío bajo la jurisdicción del Conde Duque de Olivares, en el siglo XVII, y más tarde del Conde de Altamira, quien se intitula Príncipe de Aracena.
En 1833 con la nueva división administrativa, Aracena es segregada de Sevilla y pasa a formar parte de la provincia de Huelva. Sin embargo, Aracena mantiene una especial vinculación funcional con Sevilla, de donde proviene la mayor parte del turismo y adonde se desplazan los vecinos de Aracena tanto a sus compras como a estudiar o trabajar.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Aracena cobra un fuerte impulso y amplia su perímetro urbano por la zona llana, en la que se construyen casas señoriales y edificios de envergadura como el Ayuntamiento de Santa Catalina, el Casino de Arias Montano, la Plaza de Abastos, la Plaza del Pilar, la plaza de toros, el teatro Ayala o el edificio de recepción de la Gruta de las Maravillas. Gran parte de este impulso se debe a la familia Sánchez Dalp y sobre todo a su principal miembro, Francisco Javier Sánchez Dalp, que ostentó la distinción de Marqués de Aracena y fue diputado durante 24 años.
El descubrimiento de la Gruta de las Maravillas, y su posterior acondicionamiento turístico en 1914, unido a la suavidad de las temperaturas estivales y a las estancias vacacionales de numerosos miembros de la familia real española, convirtieron a la ciudad en un núcleo turístico importante.
La influencia portuguesa, debido a su condición fronteriza, permaneció varios siglos después de la definitiva incorporación a Castilla, y así, en la expedición de Fernando de Magallanes participaron varios marineros de Aracena en calidad de traductores de portugués.
El humanista Benito Arias Montano, muy cercano a Felipe II, fundó en Aracena una cátedra de Latinidad en 1597, foco de cultura hasta finales del siglo XIX.
Consejos útiles
Mesa y mantel
La Sierra de Aracena tiene merecida fama por sus productos y su contundente gastronomía. Como las distancias son pequeñas y la contemplación del paisaje es un deleite, recomendamos varias opciones en distintos pueblos y aldeas:El Padrino, en Alájar. Un auténtico templo de la comida serrana, de las carnes de cerdo ibérico y con una bodega muy variada. Es una antigua granja que perteneció a Benito Arias Montano en el año 1527, y fue residencia del cardenal Cienfuegos en el 1755. La antigua capilla es el comedor actual, y toda la casa está decorada con gusto, pacientemente, por su propietario.
Mesón Los Arrieros, en Linares de la Sierra, es un ejemplo de buena cocina y buen gusto en la decoración y en el trato. Quizá el restaurante más acogedor, en una casona antigua bien rehabilitada.
La despensa de José Vicente, en la propia Aracena, es una parada obligatoria para degustar platos y productos de la sierra, desde el mejor jamón del mundo a las diversas setas de la sierra a partir de Octubre. El comedor no es demasiado acogedor, y labelleza está en los platos, pero éstos no se olvidan por su calidad y su abundancia.
Alojamiento
Hay muchos alojamientos rurales, tanto en los pueblos de la zona como dispersos por los montes vecinos. En cuanto a hoteles, destaca por sus comodidades y vistas el Hotel Aracena ParkCafés y Copas
Una buena ida puede ser el café en el Casino, en el histórico edificio de Aníbal González en pleno centro de Aracena. Un lugar añejo, algo raído, en el que a uno le parece que el tiempo se detuvo hace muchas décadas.Los excelentes dulces de la Pastelería Rufino suelen ser aceptados en muchas cafeterías.
Aparcar
No es problemático en ningún pueblo, incluso en estos días de fiesta; no obstante, al ser tan pequeños se puede aparcar en las entradas de cada pueblo, incluso en la cuneta de la carretera.Viajar con niños
Absolutamente recomendable, por las posibilidades que brinda una naturaleza suave (en temperaturas, desniveles, paisajes) y porque son pueblos muy tranquilos, en los que cualquier calle es segura (pero empinada y bien empedrada, idónea para que se echen abajo las rodillas). El contacto con formas de vida ancestrales, con el ganado, tan presente en cada rincón de la Sierra, fascinará a los pequeños.La gastronomía no presenta problemas para los más delicados: si tiene la suerte de verse "obligado" a pedir huevos fritos con patatas...déjele algo a los niños.
Compras
Los pasteles de Rufino y el Jamón de Jabugo (que se compra igual de bueno en las vecinas Cortegana y El Repilado que en Jabugo) son la compra estrella en cualquier época del año.Abunda la artesanía, la miel, las castañas...Las setas no se venden, se consumen en extraordinarios guisos y revueltos.






