
La villa ducal de Osuna, con sus palacios e iglesias, recoge en su Semana Santa el clasicismo y el sentido estético de esta ciudad histórica y monumental.
Desde su origen romano ha sido una villa de gran riqueza, y las tallas que procesionan así lo demuestran.
En los siglos XVIII y XIX los duques de Osuna dejaron de ser, junto con la Iglesia, el único poder de la ciudad y su inmenso término.
Con las desamortizaciones y las convulsiones políticas emergió una nueva clase de terratenientes sin linaje... pero que se organizó como una pequeña corte alrededor de los Duques.
Estos terratenientes tenían como modelo social a los nobles a los que empezaban a suplantar, y como aquéllos competían entre sí edificando lujosos palacios, haciendo de mecenas de las iglesias y cofradías, participando con el máximo boato en las celebraciones...
El resultado de este proceso, que es mismo que vivieron casi todas las ciudades agrarias de Andalucía, es la monumentalidad y esplendor de las iglesias, palacios y procesiones de Semana Santa. Comparadas con Sevilla, nada tienen que envidiarle en cuanto a los valores artísticos e históricos las procesiones de su campiña. Osuna, Écija, Marchena, Utrera, Carmona...
En el caso de Osuna, el resultado es una Semana Santa plena de cofradías: El Domingo de Ramos XXX, el Lunes Santo XXX, el Martes Santo la Hermandad de la Vera Cruz, el Miércoles Santo XXX, el Jueves Santo XXX, la madrugá XXX, el Viernes Santo XXX, el Sábado Santo XXX y el Domingo de Resurrección XXX.
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Esta es una Semana Santa ideal para disfrutarla en familia:- No hay largas esperas como en las procesiones de las capitales, a menudo con miles de nazarenos.
- Es muy variada y espectacular: los nazarenos se alternan con estandartes, personajes con ropajes que nos recuerdan un pasado remoto, las actitudes parecen las mismas que en los siglos XVI al XVIII.
- El cuidado de la estética es soberbio: se trata por lo general de cofradías con varios siglos de historia, que saben conservar la tradición, tienen un acusado sentido estético y procesionan con buen gusto y solemnidad.
- No están masificadas, pues el público en general apenas las conoce. A pesar de sus valores estéticos, históricos, artísticos... son tesoros que disfruta casi en exclusiva la población local, que además es respetuosa, paciente y amable.
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