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Semana Santa de Sevilla: La Macarena

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La Macarena parece flotar entre el gentío de la Madrugá / Foto © Tristan Loupiotte

Hay muchas rivalidades en una ciudad como Sevilla, pero sólo los más recalcitrantes no reconocen la grandeza y singularidad de este paso y de toda esta cofradía: el magnífico misterio que compone la escena de la lectura de la sentencia a Jesús es "el Sentencia"; detrás sus cien 'armaos', la muchedumbre que espera a la virgen, el particular sonido de sus cornetas y tambores...

 

La Macarena constituye un universo particular dentro de la Semana Santa, y el viajero que se acerque a Sevilla con intención de comprenderla y disfrutarla debe tomar nota de sus particularidades:

 

Los "armaos": la centuria macarena son 100 hermanos que en lugar de procesionar como nazarenos lo hacen vestidos de romanos, a semejanza de los que figuran en el paso del Cristo, recordando a aquellos legionarios que acompañaron a Jesus hasta el Calvario. Parte de la centuria es banda de cornetas, y otra parte desfila como legión, con sus armas y todo.

 

El desayuno: los más rigurosos desaprueban una de las señas de identidad de esta cofradía, que permite ver su carácter familiar, como es la desbandada que sucede en el tramo entre la plaza de El Salvador y la calle Santa Ángela, entre las 6 y las 8 de la mañana. A esas alturas los nazarenos llevan ya como mínimo 8 horas de pie, y una acuerdo tácito (por el que los diputados de tramo hacen la vista gorda) les permite salirse de la procesión y reunirse 3 y hasta 4 generaciones de nazarenos, con el capirote bajo el brazo y sus familias atendiéndoles, a tomar un cafelito con tostás o un chocolate con churros en alguno de los bares que jalonan su recorrido.

La Madrugá es la gran noche de Sevilla, y debe ser aprovechada al máximo para disfrutar también de las demás procesiones: El Gran Poder, La Esperanza de Triana, Los Gitanos...

La Semana Santa es, no obstante, tan rica en Andalucía que siempre puede combinarse Sevilla con otros destinos: la campiña sevillana, la campiña gaditana, Jerez, Granada, Málaga...

 

Más particularidades en pestaña De interés


La música: Las bandas de cornetas de los 'armaos' y de música del Carmen de Salteras acompañan respectivamente al Cristo de la Sentencia y a la Macarena. Son sin duda de las mejores, y tienen cada una un sabor particular: los agudos de las cornetas de los romanos y la delicadeza y musicalidad de los de Salteras

Itinerario

Itinerario



Procesión Romería Feria
Toros Fiestas Espectáculo Itinerarios Lugar de
Celebración
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Aparcamiento
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Alojamiento Mirador

Café y copas Lugar
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Ver la salida

Después de un año de espera la muchedumbre grita como una sola garganta cuando sale la Macarena de su basílica, y más aún cuando pasa debajo del arco de la Macarena. que no es sino la única puerta de la antigua muralla almohade de Sevilla. En aquellos tiempos de Al-Andalus ya se llamaba esta puerta Bab Makren.
La salida es a las 00'30h, y una cofradía con 3.000 nazarenos tarda más de una hora en pasar, de modo que la virgen no se asoma a su barrio hasta pasadas la 1'30h. ¡Qué espéctaculo la espera! El paisaje humano sorprenderá amuchos: gente emperifollada junto con los más humildes del norte de Sevilla, que desde la Edad Media es la zona proletaria junto con Triana. Las emociones se desatan con la salida del Sentencia, los primeros toques de corneta de los 'armaos', y la apoteósica salida y paso por el arco de la Esperanza Macarena.

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Calle Feria


¡Qué contraste! De noche, en el camino de ida es una marea humana la que espera a la Macarena, que avanza a buen paso por el centro de la calle; sin embargo, de amanecida, habiendo mucha gente también podemos ver el cansancio en los ojos de la Virgen sin niguna apretura...y el contraste también entre quienes llevan toda la noche y quienes están recién duchados (...o ni eso: observe cuánta boatiné y cuanto pijama en los balcones).

En la antigua calle Doctor Letamendi (nombre que a todos los sevillanos les suena sólo de los programas de Semana Santa) empieza a despedierse de su barrio la Macarena (cosa que no hace hasta abandonar la Alameda, en realidad).

Hay muchísima gente, pero no hay apreturas. El único secreto es llegar con bastante antelación (y un taburete para esperar).

La Macarena en todo su esplendor: los armaos impecables, los costaleros descansados, los nazarenos bien formados, luciendo la cofradía ante su gente.

La vuelta por Calle Francos


Un buen sitio porque vemos la "revirá", el giro de 90º que harán los pasos para entrar en la calle Francos (asi llamada porque en la Sevilla americana, la de los siglos XVI y XVII, los mercaderes franceses se asentaban en ella).
En la Plaza del Salvador, al final de Francos, aunque hay siempre gente no es difícil acceder a la primera fila en cuestión de minutos, porque la bulla no es compacta. En todo caso, al ser una plaza muy amplia, permite contemplar la procesión sin agobios.

Encarnación


Los termos con chocolate y los churros son un clásico, especialmente en los bares aledaños al muy macareno mercado de la Encarnación. Otro momento esperado por todos llega cuando en la vecina calle Sta Ángela las Hermanas de la Cruz cantan a la Virgen: En torno a las 8 de la mañana llega la virgen y saluda a las monjitas del convento, que le cantan una salve. No es un coro de voces blancas, precismente, pero sin duda es un momento emotivo, en el regreso a su barrio.

San Juan de la Palma


La revirá desde la calle Santa Ángela hacis San Juan de la Palma (sede de otra estupenda cofradía del Domingo de Ramos, la Amargura) es muy bonita, especialmente desde la calle Espíritu Santo (¡bellísima!, recórrala con calma y verá frescos del XVI en una de sus casas)

Calle Feria


¡Qué contraste! De noche, en el camino de ida es una marea humana la que espera a la Macarena, que avanza a buen paso por el centro de la calle; sin embargo, de amanecida, habiendo mucha gente también podemos ver el cansancio en los ojos de la Virgen sin niguna apretura...y el contraste también entre quienes llevan toda la noche y quienes están recién duchados (...o ni eso: observe cuánta boatiné y cuanto pijama en los balcones).

Calle Parra y entrada


A medida que nos acerquemos a la calle Parras y luego a la Basílica se hará casi imposible acercarse a los pasos, por el gentío que los espera más el que los viene acompañando.

La cofradía ante su gente se muestra en todo su esplendor, y con entrañables estampas familiares de padres que esperan a ver como les ha ido la penitencia a sus hijos, madres preocupadas porque desayunen los nazarenos más pequeños...

Recomendaciones

Cómo llegar a Sevilla

Sevilla goza de magníficas comunicaciones: AVE desde Madrid, Córdoba y Málaga (la Estación de Santa Justa está algo alejada del Centro, a unos 40 minutos paseando, pero bien comunicada por Taxi o Bus urbano); vuelos regulares desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Coruña llegan al Aeropuerto de San Pablo (aquí sí que es un problema: si no se quiere esperar al autobús, tome un taxi: no debe cobrarle mucho más de 20€ por llevarle al centro de la ciudad).


Finalmente, quien se desplace en coche puede aprovechar las 5 vías de entrada a Sevilla: A92 desde el Este (Granada y Málaga),, AP4 desde el Sur (Jerez y Cádiz), A49 desde el Oeste (Huelva), A66 desde el Norte (la Ruta de la Plata que conecta con Mérida) y A4 desde el Noreste (Madrid, Jaén, Córdoba).


Pasear

La mañana del Jueves Santo podemos pasear por la ciudad en flor, con cuidado de no cansar nuestros pies pues hay que llegar a la Madrugá en plena forma.

Tomando como punto de partida el Teatro de la Maestranza, enfrente tenemos Triana y su Calle Betis asomándose al río; a pocos pasos por el Paseo Colón tenemos la Torre del Oro o la Maestranza de Caballería (plaza de toros); a espaldas del teatro los astilleros que construyera Alfonso X El Sabio y junto a éstos el Hospital de la Caridad, maravilla barroca en la que Miguel de Mañara (que al parecer inspiró el mito del Don Juan sevillano) consiguió involucrar nada menos que a Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán en el s XVII.

Atravesar el Postigo del Aceite (puerta de la muralla almohade) hacia la judería en dirección a los Jardines de Murillo, rodeando el Alcázar, o rodear la Catedral para tomar las calles Placentines, Francos y Cuna o Sierpes en dirección a los muy históricos barrios de la Encarnación y la Alameda, una de las virtudes de Sevilla es que se trata de una ciudad perfectamente abarcable a pie.

Monumentos

Sevilla es una ciudad tan monumental que a continuación se dará un repaso a alguna de las pequeñas joyas que se encuentran en su amplio casco histórico (uno de los mayores del mundo) y suelen pasar desapercibidas a los turistas:
Iglesia de la Caridad
Con una fachada del XVII de clara inspiración portuguesa, tiene dos magníficos tesoros: los lienzos de Valdés Leal sobre la fugacidad de la vida y un magnífico retablo barroco, quizá el mejor de Sevilla.
Casa de Pilatos
Magnífico palacio de uno de los linajes fundamentales en la Reconquista y en el devenir posterior de la España imperial, los Duques de Medinaceli, que con él rivalizaron con el Alcázar de Sevilla. Son dos palacios muy similares en su concepto y ornamentación, y aunque el Alcázar es insuperable por sus jardines este bello palacio merece la pena una visita, por sus patios y por su entorno.
Archivo de Indias
Un edificio renacentista del máximo interés, muy poco visitado, y especialmente interesante.
Casa de Pilatos
Magnífico palacio de uno de los linajes fundamentales en la Reconquista y en el devenir posterior de la España imperial, los Duques de Medinaceli, que con él rivalizaron con el Alcázar de Sevilla. Son dos palacios muy similares en su concepto y ornamentación, y aunque el Alcázar es insuperable por sus jardines este bello palacio merece la pena una visita, por sus patios y por su entorno.
Iglesia de San Luis
Su historia no es menos fabulosa que su fachada e interior (cumbre del Barroco): los planos de esta iglesia impulsada por la Compañía de Jesús para ser levantada en Roma fueron arrebatados en el s XVII y traídos a Sevilla, de modo que nos encontramos con una iglesia romana y no sevillana en pleno camino real. Por ello es la única en Sevilla con planta de cruz griega, con una fachada "italiana"...y conotros fabulosos secretos que sólo una visita desvelará.
Iglesia de Santa María La Blanca
Se trata de una antigua sinagoga que tras la expulsión de los judíos en 1492 se reconvirtió en parroquia y poco a poco devino en una de las cumbres del Barroco sevillano: asimetría, materiales humildes y resultados grandiosos; aquí no encuentra el viajero los mármoles de colores de las iglesias italianas, ni la piedra de las castellanas. En Sevilla, los materiales son el ladrillo y los revestimientos y ornamentos de yeso, pero abunda el pan de oro, los frescos, los lienzos de los maestros del Siglo de Oro, la imaginería policromada de esos otros maestros imagineros (Montañés, de Mesa, Roldán...)

De interés

Como se ha dicho, la Macarena es un universo en si misma, por su larguísima tradición y por la personalidad orgullosa de este barrio tradicionalmente humilde. He aquí algunos ejemplos:
La jerarquía según el color de los cirios: la posición de los nazarenos en el desfile procesional, como en otras muchas, está relacionada con su antigüedad, de modo que los más veteranos (que en la Macarena son abuelos que pasan de los 70 y aguantan las 12 o 14 horas sin rechistar) tienen su sitio en los tramos más pegados a los dos pasos. En la Macarena marcan además la veteranía con el color de los cirios, blancos para el 90% de los nazarenos, se tiñe de morado o verde (según procesionen ante el Cristo o la Virgen) para ese 10% de nazarenos con mayor antigüedad. Entre ellos también hay diferencias: unos llevan un cirio con la base de color y el resto en cera blanca, y los verdaderos abuelos completamente morado o verde, sin asomo del blanco.
El palio de la Macarena: no es cuestión de resaltar su belleza, sino unas cuñas que tienen los varales y que hace que las mecidas de la Macarena sean diferentes a las del resto de palios; en la Macarena parece que se mece la Virgen y el palio permanece casi inmóvil, creando una ilusión óptica muy particular.
La Virgen y sus mantos: es tal la riqueza de esta cofradía, a la que han donado enseres y dinero tanta gente humilde y también tantos hacendados (el propio Joselito el Gallo donó las siete flores de esmeraldas de su pecho) que puede permitirse mantener todos los años la incógnita de con qué manto procesionará la Virgen, porque cuenta con tres distintos. Atención al más original, de principios del s XX, hecho en sedas naturales de distintos colores sobre una base gris perla y sin dorados...diferente, como todo en esta cofradía.

Entorno

Hay opciones muy interesantes a sólo media hora de la Macarena, como Carmona o Utrera, que nos nos sorprenderán con su belleza, o la comarca del Aljarafe y sus tradiciones ancestrales, como el mosto que en Noviembre ya se encuentra en tantas tabernas de ambiente campero.

La primavera permite disfrutar de un fin de semana largo en la playa, que muchos inician cuando se recoge la Macarena (y eso que aún queda por ver El Cachorro unas horas después). Muchos descansan sus pies y toman el sol en las playas de Huelva, otros prefieren disfrutar con desahogo de Cádiz y sus playas, callejuelas, bares y mercados.
Otra opción es la montaña, tanto la Sierra de Cádiz como Sierra Morena (Cazalla...) o tomar el antiguo camino de Lisboa y visitar la Sierra de Aracena, que despliega sus encantos paisajísticos y gastronómicos.

Historia y Leyendas

Sevilla es una de las ciudades más importantes en la historia de España desde la Edad Antigua en que surgió un primer núcleo identificado con la cultura tartésica. Tras su destrucción (atribuida a los cartagineses), dio paso a la ciudad romana de Hispalis, junto a la que se construyó la colonia de Itálica, donde se asentaron veteranos legionaros de las tropas de Escipión y otros generales.
Durante el periodo visigodo alojó en algunas ocasiones la corte, y se convirtió en un centro filosófico gracias a a labor de su obispo, San Isidoro, uno de los grandes teólogos medievales. Sin embargo, ello no oculta que tras la caida del Imperio Romano la vida de esta ciudad, como la de casi todas, decayó y no remontó el vuelo hasta el afianzamiento del dominio musulmán.
La potencia militar y política de los Omeyas, creadores del Califato de Al-Ándalus, y su conexión con el rico mundo mediterráneo revitalizaron la economía de toda la Península Ibérica (incluso de los territorios en poder de los cristianos) al impulsar el comercio, y tras él la producción de una agricultura muy productiva al unir las técnicas de manejo del agua de estos pueblos del desierto con el benigno clima y feraces tierras de la antigua Hispania. Sevilla vive momentos de esplendor, primero a la sombra de Córdoba y luego como cabeza de su propio reino cuando el Califato se resquebraja en los reinos de taifas. El reino de Isbiliya era muy poderoso y guerrero, aunque también cuenta con figuras como el rey poeta Al-Mutamid, mecenas de las artes y el saber.
En 1248 se incorporó a la cristiana Corona de Castilla y León, al ser conquistada por las mesnadas de Fernando III, padre de Alfonso X el Sabio, y popularmente conocido en Sevilla como San Fernando. A partir de entonces Sevilla, repoblada por la aristocracia castellana ero que mantiene a gran parte de su población musulmana y mozárabe, fue una de las principales capitales de Castilla y alojó la corte itinerante en numerosas ocasiones. Durante la Baja Edad Media la ciudad, su puerto y su activa colonia de mercaderes genoveses se situaron en una posición periférica pero importante en el comercio internacional europeo. En ese tiempo sufrió dramáticas convulsiones económicas demográficas y sociales como la Peste Negra de 1348 o la revuelta antijudía de 1391.
Tras el descubrimiento de América en 1492, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio Español. Los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación, desde donde se dirigían y contrataban los viajes, controlaban las riquezas que entraban de América y, se regulaban las relaciones con el Nuevo Mundo.
Durante el siglo XVI Sevilla experimentó un gran desarrollo y se construyeron algunos de los edificios más importantes del centro histórico. La ciudad llegó a ser un centro multicultural lo que ayudaría al florecimiento de las artes, jugando un papel importante en el Siglo de Oro español. Destacaron entonces las fábricas de jabón del barrio de Triana, la artesanía de la seda y la cerámica sevillana.
Vista del puerto de Sevilla en el XVI
Coincidiendo con su momento artístico más brillante, el Barroco, se vio afectada por la crisis del siglo XVII y XVIII, lo que significó una decadencia económica y demográfica, al tiempo que la navegación por el Guadalquivir se dificultaba cada vez más, hasta que el monopolio comercial y sus instituciones se trasladaron a Cádiz.
No sólo Sevilla, toda España se sumía en una crisis económica y de liderazgo por la debilidad de una política imperial sostenida casi en exclusiva por un pais sin recursos, de mentalidad cerrada y algo oscurantista, anclada en tradiciones y jerarquías que lo paralizaban.

La Sevilla de aquellos tiempos, a pesar de la miseria de los más débiles sigue contando con grandes fortunas (entre ellas la propia Iglesia) que compiten entre sí encargando pintura, imaginería, exornos, palacios, obras de teatro, ...Los muchos artistas que coinciden en esta maravillosa y terrible ciudad serán muy sensibles a los contrastes de esa sociedad decadente y lo reflejarán en sus obras: por éstas se considera que el siglo XVII es el Siglo de Oro, a pesar de que el verdadero oro, el de Perú, apenas se detenía en Sevilla en su camino hacia Flandes y Suiza, a pagar a los tercios o a los banqueros que daban crédito a los Austrias para sus campañas militares.
La invasión de las tropas de Napoleón en 1807-1812 supone la puntilla para un país que se resiste a las reformas de la nueva dinastía de Borbón. A partir de esta sima, el pais transita por un convulso siglo XIX en el que se va acercando a las corrientes políticas europeas, al tiempo que comienza una tímida industrialización que deja en Sevilla sus bonitas estaciones de tren, y una industria de modestas dimensiones que a lo largo de muchos avatares durante el siglo XX ha llegado hasta el XXI en buenas condiciones para aprovechar la aventura europea, especialmente en los sectores aeronáutico y de energías renovables. Es muy llamativo que a lo largo de los dos siglos transformadores, el XIX y el XX, que han cambiado la faz de tantas ciudades europeas, Sevilla no sólo ha mantenido su aspecto casi como en el XVII, muchos de sus palacios, sus más importantes monumentos...sino sobre todo sus costumbres más ancestrales, destacando entre todas la Semana Santa.
Sin duda la prolongada crisis económica de los siglos XVII al XX, el predominio de una aristocracia terrateniente y el aislamiento respecto de las ideas y las relaciones de todo tipo con el resto de Europa tienen mucho que ver en el maravillosos contraste entre modernidad y tradición que es hoy Sevilla.

Consejos útiles

Tapear

Esta es una noche larga y masificada, y será muy difícil encontrar abiertos los mejores bares de Sevilla. Aún así, a lo largo del recorrido de la procesión se hallan:
La Blanca Paloma, tanto el que está en la esquina de San Jacinto con Pagés del Corro (de corte informal) como el que está en San Jacinto justo a la espalda de la iglesia (más elegante, es restaurante y en a planta baja bar de tapas).
Casa Cuesta es un clásico con más de 100 años de antigüedad, en la calle Callao esquina con Castilla. El emplazamiento es estratégico para desayunar viendo la salida de las carretas y tapear de noche una semana después viéndolas entrar en Triana.

En el centro histórico destacan, entre otros:
Casablanca, entre la Avenida de la Constitución y la C/Santander, aunque cierra los sábados.
El Bar Giralda, en C/Mateos Gago a los pies de la Giralda, en lo que fueron unos baños en la Sevilla musulmana.
Junto a la Plaza Nueva, destacan en la Calle Gamazo las chacinas y conservas delicatessen de La Flor de Toranzo, la Cervecería Internacional y la impresionante calidad de la cocina y la bodega del Restaurante Enrique Becerra que sirve tapas en la barra.

Mesa y mantel

Cerca del río encontramos:
-Restaurante La Isla: Pescados y mariscos de primera junto al Postigo del Aceite, una de las puertas de la antigua muralla almohade, a dos pasos del Teatro de la Maestranza.
-Restaurante Abades Triana, en la Calle Betis, justo enfrente del Teatro de la Maestranza, con una cocina moderna, ambiente y decoración a la última y unas vistas espectaculares del río.

Alojamiento


Dos propuestas para quien aproveche la salida de la Hermandad de Triana para darse un homenaje:
Hotel Las Casas de la Judería, en la C/San José (conocida por Santa María la Blanca) una sucesión de palacios, caserones y corralas de vecinos de los siglos XV a XVIII restaurados con acierto y comunicados de forma que el huésped puede perderse en un mágico laberinto de patios y pasadizos en lo que parece un viaje en el tiempo, rodeados de lujo y buen gusto.
Hotel Las Casas del Rey de Baeza en la C/Santiago, está situado en el casco histórico de Sevilla, en el barrio judío, a poca distancia de sitios emblemáticos como la Casa Pilatos, los conventos de San Leandro y de Santa María de Jesús y de las Iglesias de Santa Catalina, de San Pedro y de San Esteban.

Café y copas


Las zonas de copas de Sevilla son:
- la Alameda, con ambiente bohemio y moderno
- la Calle Adriano, con pequeñas discotecas
- las calles Reyes Católicos y Marqués de Paradas con ambiente gay
- el barrio de Santa Cruz si preferimos no recogernos tarde y salir por terrazas y tabernas
- la propia Calle Betis

Hoteles

Por su relación calidad/precio y su magnífica ubicación, éstos son los hoteles más recomendables. Clicando en sus logotipos accederá a sus mejores ofertas.

CasasyPalacios
El Hotel Las Casas de la Judería, en la C/San José (conocida por Santa María la Blanca) es una opción de superlujo: una sucesión de palacios, caserones y corralas de vecinos de los siglos XV a XVIII restaurados con acierto y comunicados de forma que el huésped puede perderse en un mágico laberinto de patios y pasadizos en lo que parece un viaje en el tiempo, rodeados de lujo y buen gusto.
La cadena NH tiene 4 establecimientos en Sevilla con magníficas instalaciones, como es habitual, y que suelen realizar ofertas promocionales en verano. NH es una garantía de comodidad y habitaciones funcionales, además de un servicio de extrema profesionalidad.

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